Washington, 7 de marzo.- Millones de estadounidenses y canadienses deberán adelantar sus relojes una hora la madrugada del domingo 8 de marzo a las 2 a.m., dando inicio al horario de verano o daylight saving time. Esta práctica, que altera temporalmente el ritmo de sueño, tiene como objetivo aprovechar mejor la luz natural durante el día, aunque su impacto en la salud sigue siendo motivo de debate entre expertos y legisladores.

El horario de verano se aplica en casi todos los estados de Estados Unidos, así como en el Distrito de Columbia y la Nación Navajo, quedando fuera Arizona (excepto la Nación Navajo), Hawái y territorios como Puerto Rico, Guam, Samoa Americana, Islas Marianas del Norte y las Islas Vírgenes. La fase actual del horario de verano se extiende hasta el 1 de noviembre, según el U.S. Naval Observatory, que regula oficialmente el cronometraje del país.

Origen y razones del horario de verano
La práctica fue formalizada con el Standard Time Act de 1918, y su objetivo original era ahorrar energía, permitiendo aprovechar más horas de luz natural y reducir el consumo de iluminación artificial. El cambio de hora ocurre siempre a las 2 a.m., adelantando los relojes a las 3 a.m., y desde 2007 se mantiene ininterrumpidamente el segundo domingo de marzo como fecha oficial de inicio.

A pesar de su longevidad, el horario de verano genera discusión pública y legislativa. La más reciente propuesta en el Congreso, el Daylight Act of 2026 (H.R. 7378), sugiere ajustar los relojes solo media hora en lugar de la hora completa, en un intento de reducir los efectos negativos sobre el sueño y la salud.

Impacto en la salud y recomendaciones médicas
Los expertos advierten que perder una hora de sueño puede afectar el ritmo circadiano, incrementando temporalmente los niveles de hormonas del estrés y elevando riesgos de infartos, accidentes cerebrovasculares y fatiga. La doctora Darien Sutton, corresponsal médica de ABC News, recomendó adelantar 15 a 20 minutos la hora de acostarse en los días previos al cambio, mantener una rutina de sueño constante, evitar alcohol y exponerse a luz natural por al menos 15 minutos tras despertar. Estas medidas ayudan a que el cuerpo se adapte más rápidamente al nuevo horario.

Recomendaciones prácticas para el cambio

  • Ajustar los relojes antes de acostarse el sábado 7 de marzo.
  • Mantener la rutina de sueño regular y priorizar descanso adecuado.
  • Realizar actividades al aire libre por la mañana para favorecer el ritmo circadiano.
  • Extremar precauciones al conducir o realizar tareas que requieran concentración durante los primeros días.

Aunque la práctica tiene más de un siglo de vigencia y sigue siendo obligatoria a nivel federal, algunas jurisdicciones han optado por mantener su horario sin cambios, y los debates sobre su abolición o modificación continuarán en los próximos años. Para millones de personas, el domingo marcará el inicio de la “primavera adelantada”, con más luz diurna pero un ajuste obligado en la rutina diaria.

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