Barcelona, 20 feb. — La Sagrada Familia ha alcanzado este viernes su altura definitiva de 172,5 metros, consolidándose como la iglesia más alta del mundo y el edificio más elevado de Barcelona. El hito se logró con la instalación del brazo superior de la cruz que corona la Torre de Jesús, una pieza monumental de 17 metros de altura y 13,5 metros de anchura.
El momento fue seguido por cientos de turistas y vecinos que se congregaron alrededor del templo, testigos de una compleja maniobra que incluyó una grúa de gran tonelaje y operarios suspendidos con arneses a decenas de metros de altura. La operación fue transmitida en directo por los canales oficiales de la fundación encargada de continuar el legado arquitectónico de Antoni Gaudí.
Un récord con sello de Gaudí
Con esta nueva cota, la basílica supera definitivamente los 162,9 metros alcanzados en octubre pasado, altura con la que ya había desbancado a la Iglesia de Ulm como la iglesia más alta del planeta.
El diseño original de Gaudí establecía que el templo no debía superar los 177 metros de la montaña de Montjuïc, respetando así lo que el arquitecto consideraba la supremacía de la obra natural sobre la humana. La Torre de Jesús, culminada ahora con la cruz, se mantiene dentro de ese límite simbólico.
La cruz, fabricada en Alemania y ensamblada sobre una plataforma situada a 54 metros sobre la nave central, presenta una geometría de doble giro, coherente con el lenguaje estructural del templo. Está revestida con vidrio y cerámica blanca esmaltada, evocando la intención de Gaudí de que pareciera “de cristal”. En sus extremos horizontales incorpora ventanales que ofrecerán vistas panorámicas de la ciudad.
El desafío pendiente: la fachada de la Gloria
Tras este avance histórico, el próximo gran reto será la construcción de la fachada de la Gloria, concebida como la entrada principal del templo. El proyecto contempla una escalinata monumental y la creación de una gran plaza frontal.
Sin embargo, la ejecución del plan implicaría la demolición de varios edificios residenciales en el entorno inmediato, lo que ha generado un fuerte rechazo vecinal. En una ciudad marcada por la crisis de acceso a la vivienda, el debate enfrenta la expansión del monumento con el derecho a la permanencia de los residentes.
El Ayuntamiento de Barcelona ha señalado que no aprobará ninguna solución que no incluya alternativas habitacionales para los afectados, lo que añade complejidad al calendario de obras.
Financiación y horizonte incierto
La culminación de la Torre de Jesús llega tras años de retrasos derivados de la pandemia, que afectó gravemente a la principal fuente de financiación del proyecto: la venta de entradas. En 2024, la basílica recibió 4,8 millones de visitantes, recuperando parcialmente el flujo turístico previo a la crisis sanitaria.
Aunque originalmente se aspiraba a finalizar las obras en 2026, coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí, la fundación constructora evita ahora fijar una fecha definitiva. Algunas estimaciones apuntan a que las obras principales podrían completarse en la próxima década, siempre que se mantenga la estabilidad en la financiación y no surjan nuevos contratiempos.
La inauguración oficial de la Torre de Jesús está prevista para el 10 de junio, en el marco de los actos conmemorativos dedicados al arquitecto catalán. La ceremonia podría contar con la presencia de altas autoridades eclesiásticas, aunque aún no se han confirmado oficialmente los asistentes.
Con 143 años de construcción ininterrumpida —salvo periodos de guerra y crisis—, la Sagrada Familia reafirma su condición de símbolo universal de Barcelona y de la arquitectura moderna, un proyecto que continúa creciendo hacia el cielo sin perder la esencia espiritual concebida por su creador.








