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Embajador ruso atribuye la captura de Nicolás Maduro a traiciones internas y colaboración con EE. UU.

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Caracas, 26 de enero de 2026.- El embajador de Rusia en Venezuela, Serguéi Melik-Bagdasarov, aseguró que la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses fue posible debido a fallas internas, negligencia y la colaboración de funcionarios venezolanos con los servicios de inteligencia de Estados Unidos, en un escenario marcado por profundas traiciones dentro del aparato chavista.

Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista emitida por el canal estatal Rossiya-24, en la que el diplomático describió un contexto de deslealtades previas a la operación militar que culminó el 3 de enero de 2026 con la detención del exdictador venezolano y de su esposa, Cilia Flores.

“Naturalmente, muchos agentes del orden locales no hicieron todo lo que pudieron”, afirmó Melik-Bagdasarov al referirse a la actuación de los cuerpos de seguridad venezolanos durante la incursión estadounidense. Según el embajador, las irregularidades no se limitaron a ese día, sino que se arrastraban desde tiempo atrás.

“Si lo que ocurría aquí mucho antes de que esto sucediera pudiera calificarse de traición, naturalmente lo fue”, subrayó el representante ruso en Caracas, dejando entrever una ruptura estructural dentro del régimen chavista.

Melik-Bagdasarov sostuvo además que Moscú conoce la identidad de los funcionarios venezolanos que colaboraron de forma sistemática con la inteligencia estadounidense y que abandonaron el país tras el operativo. “Conocemos los nombres de estos traidores que huyeron de Venezuela y que trabajaban sistemáticamente para la inteligencia estadounidense”, afirmó en la entrevista televisiva.

La operación militar de Estados Unidos, denominada “Resolución Absoluta”, incluyó ataques contra objetivos militares en Caracas y otras regiones del país. Ese mismo día, fuerzas especiales estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro y a Cilia Flores, quienes posteriormente fueron trasladados fuera de Venezuela y presentados ante un tribunal federal en Nueva York, donde enfrentan cargos vinculados al narcotráfico.

Desde Washington, la acción fue presentada como una intervención destinada a desarticular una estructura criminal en el poder y a restaurar el orden institucional en Venezuela. Tras la captura, Delcy Rodríguez asumió como jefa del régimen chavista, consolidando un nuevo reparto interno del poder.

Días después del operativo, Rodríguez designó a 12 oficiales superiores en mandos regionales para dirigir distintas Zonas Operativas de Defensa Integral (ZODI) en varios estados del país. Asimismo, nombró al exjefe del Sebin como nuevo comandante de su guardia presidencial y director de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), según documentos firmados por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, que circularon en medios locales.

El jefe del Comando Estratégico Operacional, general Domingo Hernández Lares, felicitó públicamente a los nuevos comandantes a través de su canal de Telegram, destacando su liderazgo y compromiso con el régimen.

Las declaraciones del embajador ruso se difundieron en medio de un clima de fuertes divisiones dentro de la estructura de seguridad venezolana. Desde Moscú, autoridades rusas han calificado la operación estadounidense como una violación del derecho internacional y han reiterado su oposición al uso de la fuerza en la región. Sin embargo, la captura de Maduro marcó un quiebre histórico en el equilibrio de poder en Venezuela, dejando al descubierto fracturas profundas en el aparato estatal.

En la entrevista, Melik-Bagdasarov insistió en que el desenlace no puede explicarse únicamente por la capacidad militar de Estados Unidos, sino por la ausencia de una respuesta efectiva de las fuerzas venezolanas. “Muchos no hicieron lo que podían hacer”, reiteró, al sugerir la existencia de una red de colaboración interna que facilitó la operación.

El impacto del operativo trascendió las fronteras venezolanas. La dictadura de Cuba confirmó la muerte de 32 agentes de seguridad cubanos durante la intervención, la mayoría asignados a tareas de protección directa del dictador chavista, lo que evidencia la magnitud regional de los efectos tras la caída de Nicolás Maduro.

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