Washington/Davos, 22 ene.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó este miércoles con un marcado tono provocador al Foro Económico Mundial de Davos, donde pronunció un discurso extenso y desafiante que incomodó a socios europeos y a varias economías en desarrollo. No obstante, hacia el final de su intervención, el mandatario logró aliviar parcialmente la tensión diplomática y el nerviosismo de los mercados al asegurar que no planea usar la fuerza militar para anexionar Groenlandia y que no impondrá nuevos aranceles tras alcanzar un principio de acuerdo relacionado con la isla ártica, aunque sin ofrecer detalles concretos del pacto.
El republicano dedicó una parte significativa de su alocución a repasar lo que calificó como los éxitos de su primer año tras regresar al poder, un mensaje que ya había reiterado la víspera durante una extensa rueda de prensa de cerca de 80 minutos en Washington. En Davos, Trump volvió a presentar su agenda económica y de seguridad como una muestra de fortaleza estadounidense frente a un escenario internacional que describió como cada vez más inestable.
Horas después, en una publicación en su red social Truth Social, Trump anunció además la apertura de “conversaciones adicionales” para avanzar en la construcción de la llamada Cúpula Dorada, un ambicioso sistema de defensa antimisiles de gran escala. Según el presidente, parte de este sistema se desplegaría en Groenlandia, con el objetivo de neutralizar eventuales amenazas procedentes de Rusia o China y reforzar la seguridad del flanco norte del continente.
«Tras una reunión muy productiva con el secretario general de la OTAN, hemos establecido el marco de un futuro acuerdo con respecto a Groenlandia y, de hecho, a toda la región ártica. Esta solución, si se lleva a cabo, será muy beneficiosa para Estados Unidos y para todos los países de la OTAN», afirmó Trump, reforzando la idea de que el pacto tiene una dimensión estratégica que va más allá de la isla.

El mandatario explicó que, “sobre la base de este entendimiento”, no impondrá los aranceles que debían entrar en vigor el próximo 1 de febrero y con los que había amenazado a ocho países europeos, entre ellos Alemania, Francia y Dinamarca, que recientemente participaron en maniobras militares para defender Groenlandia. Añadió que el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el enviado especial de la Casa Blanca Steve Witkoff estarán al frente de las negociaciones y le informarán directamente de su evolución.
La reunión entre Trump y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se produjo después del discurso del presidente en Davos. En ese contexto, Trump reiteró su interés en tomar el control de Groenlandia, aunque por primera vez descartó explícitamente hacerlo por la fuerza. En una entrevista posterior con la cadena CNBC, insistió en que existe “un concepto de acuerdo” con la Alianza Atlántica y confirmó que no aplicará finalmente los aranceles anunciados.
El presidente estadounidense dio por hecho que Dinamarca, que ejerce la soberanía sobre Groenlandia, acepta el acuerdo, al considerar que Rutte “la representa” en su condición de secretario general de la OTAN. Esta afirmación provocó un cruce de declaraciones con el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, quien negó la posibilidad de iniciar negociaciones inmediatas sobre el futuro de la isla.

Rasmussen había señalado ante el Parlamento danés que la postura de Washington no podía aceptarse. Trump respondió desde Davos con un tono desafiante: «Si quiere decírmelo, que me lo diga a la cara». Sin embargo, el canciller danés se ratificó después en su postura y fue tajante: «No va a ocurrir, Estados Unidos no se va a hacer con Groenlandia. Es una línea roja».
Pese a estas discrepancias públicas, Trump insistió en que el acuerdo en el que trabaja Estados Unidos junto a la OTAN es “realmente fantástico” y aseguró que Washington ha logrado “todo lo que quería”. Antes de abandonar el Centro de Congresos de Davos, describió el entendimiento como “un acuerdo de seguridad nacional e internacional, a largo plazo”, con el que, según sus palabras, «todos están felices».
El mandatario indicó que el texto definitivo se publicará pronto, ya que todavía se están cerrando algunos detalles técnicos, aunque subrayó que el pacto se encuentra en una fase avanzada. Preguntado por su duración, Trump fue categórico: «No tiene plazo, es para siempre», reforzando así su mensaje de que el futuro de Groenlandia y del Ártico será un eje central de la estrategia de seguridad estadounidense y de la OTAN en los próximos años.








