Ottawa, 10 nov.- La empresa estatal Canada Post ha entregado al Gobierno federal su tan esperado plan de transformación, destinado a convertir el servicio postal, actualmente en crisis financiera, en una organización moderna y sostenible.
El ministro de Adquisiciones, Joel Lightbound, había dado a la corporación 45 días para elaborar un plan integral de reestructuración, tras anunciar a finales de septiembre una serie de cambios en el mandato del servicio postal, entre ellos ajustes en los estándares de entrega, ampliación del servicio de buzones comunitarios y el fin de la moratoria sobre el cierre de oficinas rurales.
Canada Post confirmó este lunes que presentó su propuesta a Lightbound a finales de la semana pasada. Sin embargo, la compañía aclaró que los detalles del plan no serán públicos hasta que Ottawa apruebe oficialmente el documento.
“Los canadienses merecen un servicio postal sólido, estable y adaptado a sus necesidades cambiantes, y nosotros estamos centrados en brindarles ese servicio”, afirmó el director ejecutivo Doug Ettinger en un comunicado. Según Ettinger, el plan busca modernizar la infraestructura y los procesos operativos de la empresa, al tiempo que garantiza la continuidad del correo y los servicios básicos en todo el país.
Desde la oficina del ministro, Laurent de Casanove, director de comunicaciones de Lightbound, confirmó que el plan ya fue recibido y se encuentra bajo “revisión minuciosa”.
Un modelo en crisis y bajo presión sindical
La presentación del plan llega en un momento crítico para Canada Post, que lleva años acumulando pérdidas millonarias debido a la caída del correo tradicional, el aumento de los costos operativos y la competencia del sector privado en el envío de paquetes.
A estos desafíos se suma la huelga rotatoria de su sindicato más grande, que se mantiene activa en plena temporada alta de entregas navideñas, una de las etapas más lucrativas del año. Las negociaciones entre la dirección y los representantes sindicales continúan estancadas, tras el retiro de la bonificación por firma que Canada Post ofrecía en su última propuesta laboral.
Cambios estructurales y resistencia rural
Entre las medidas más controvertidas del nuevo marco operativo está el aumento del número de buzones comunitarios, lo que implicaría reducir gradualmente la entrega puerta a puerta en áreas urbanas y suburbanas. Además, el levantamiento de la moratoria sobre el cierre de oficinas rurales ha generado inquietud entre los habitantes de comunidades pequeñas, que temen perder un servicio esencial.
El gobierno federal, bajo la administración liberal, ha insistido en que estas medidas son necesarias para “proteger la viabilidad del servicio postal a largo plazo” y asegurar su adaptación a la economía digital. No obstante, los críticos advierten que los recortes podrían afectar la cohesión social y el acceso equitativo a servicios básicos en regiones apartadas.
Modernización con incertidumbre
El plan de Ettinger se perfila como una reforma integral que busca digitalizar operaciones, optimizar rutas logísticas y fortalecer el segmento de envíos de comercio electrónico, uno de los pocos en crecimiento. Sin embargo, su éxito dependerá de la coordinación con el Gobierno federal, la colaboración sindical y la aceptación del público, que ha visto disminuir la calidad y velocidad de los servicios postales en los últimos años.
“Estamos comprometidos con un modelo sostenible que priorice las necesidades de los canadienses y que, al mismo tiempo, garantice la viabilidad económica de Canada Post”, concluyó Ettinger.





