Ottawa, 10 nov.- El gobierno federal de Canadá revelará este martes, en su nuevo presupuesto, los próximos pasos de su estrategia de inmigración, en un contexto marcado por el creciente escepticismo público hacia la llegada de nuevos inmigrantes y tras los primeros recortes anunciados por el anterior gobierno liberal el otoño pasado.

Estamos controlando la inmigración”, afirmó el primer ministro Mark Carney durante una charla con estudiantes de la Universidad de Ottawa en octubre. “Para adecuar los niveles de inmigración a nuestras necesidades y nuestra capacidad, el presupuesto incluirá un nuevo plan de inmigración para mejorar la situación, tanto para los recién llegados como para todos los canadienses”, añadió.

El giro político se produce después de que el gobierno de Justin Trudeau decidiera reducir los objetivos migratorios en 2024, recortando la meta de 500.000 a 395.000 residentes permanentes, con una disminución progresiva en los años siguientes. También se impuso una reducción del 10 % en los permisos de estudio para extranjeros, una medida que afectó directamente al sistema educativo y al mercado laboral.

Un cambio en la percepción pública

Por primera vez desde 1996, cuando Inmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá (IRCC) comenzó sus encuestas de percepción, la mayoría de los canadienses considera que el país está recibiendo demasiados inmigrantes, según datos recientes.

Una encuesta del Instituto Environics reveló que más del 50 % de los ciudadanos cree que los niveles migratorios actuales son excesivos, una opinión especialmente marcada entre los votantes conservadores. Expertos advierten que este cambio de actitud responde al aumento de los costos de vida, la crisis de vivienda y el deterioro de los servicios públicos.

Nuestras viviendas, nuestro transporte y nuestro sistema sanitario no pueden satisfacer las necesidades de esta gran cantidad de personas que han llegado”, señaló Usha George, profesora de la Universidad Metropolitana de Toronto y experta en integración de inmigrantes.

Desafíos económicos y laborales

El mercado laboral canadiense también muestra señales de tensión. La tasa de desempleo general alcanzó el 7,1 % en septiembre, mientras que entre los inmigrantes recientes el desempleo llegó al 11,1 %, casi el doble que entre los nacidos en Canadá.

Según Statistics Canada, los inmigrantes tienen más probabilidades de trabajar en empleos no relacionados con su formación académica, lo que refleja un desajuste estructural entre la oferta laboral y las habilidades importadas.

“Después del COVID, se bajaron los estándares de cualificación para los inmigrantes económicos, y eso generó distorsiones”, explicó Phil Triadafilopoulos, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Toronto. “El sistema comenzó a admitir personas que antes no habrían calificado, y eso ha tenido efectos negativos”.

El dilema empresarial: menos cantidad, más precisión

A pesar de las críticas, el sector empresarial insiste en que el país necesita inmigrantes altamente cualificados para impulsar su competitividad en áreas emergentes como la inteligencia artificial, la ciberseguridad y los semiconductores.

“Necesitamos una cantera internacional sólida para sostener el crecimiento tecnológico”, sostuvo Rob Goehring, director ejecutivo de la startup de IA Wisr y de la Red de IA de Columbia Británica.

Por su parte, Anne Patterson, directora de investigación del Consejo de Tecnología de la Información y las Comunicaciones (ICTC), considera que Canadá debe pasar de “un modelo basado en el volumen a uno basado en la precisión”, ajustando las vías migratorias a las prioridades nacionales tecnológicas.

Competencia con Estados Unidos

La reciente tasa de 100.000 dólares impuesta por el gobierno de Donald Trump a los empleadores estadounidenses que soliciten visas H-1B ha abierto una oportunidad para Canadá. Estas visas, utilizadas desde 1990 para contratar trabajadores extranjeros cualificados, se han vuelto inalcanzables para muchas empresas, lo que podría atraer talento hacia el norte.

“Este es el momento de captar talento global y de traer de vuelta a canadienses que emigraron a EE. UU.”, dijo Goehring. No obstante, advirtió que los salarios más bajos y la vivienda cara siguen siendo obstáculos para atraer profesionales.

Un equilibrio complejo

La académica Usha George advirtió que el país debe evitar políticas reactivas basadas en oportunidades externas. “Nuestro programa económico ya es un sistema de captación de talento. Las categorías se seleccionan en función de la demanda del mercado laboral”, dijo. “Aceptar a más trabajadores tecnológicos solo porque no pueden ir a Estados Unidos no debería ser una razón para rediseñar la política migratoria”.

El nuevo presupuesto, que se presentará esta semana, podría marcar un punto de inflexión en la política de inmigración canadiense: un giro hacia un modelo más selectivo, enfocado en el talento estratégico, pero también más restringido y alineado con las crecientes preocupaciones sociales sobre el acceso a vivienda, empleo y servicios públicos.

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