Pekín, 3 de septiembre de 2025.- El presidente de Rusia, Vladimir Putin, lanzó este miércoles un desafío directo a su homólogo ucraniano, Volodimir Zelensky, al invitarlo a celebrar en Moscú la reunión bilateral que Kiev reclama desde hace meses, aunque sin ofrecer concesiones en relación con la invasión rusa iniciada en 2022.

Si Zelensky está listo, que venga a Moscú”, declaró Putin durante una rueda de prensa en Pekín al término de su visita a la Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS). El líder ruso reveló además que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le pidió expresamente que considerara el encuentro.

Putin subrayó que Rusia no aceptará que la seguridad de Ucrania se garantice “a expensas de la seguridad rusa”, reiterando su rechazo a la eventual adhesión de Kiev a la OTAN. Al mismo tiempo, advirtió que la transferencia de activos rusos congelados por sanciones a Ucrania podría provocar “un daño inmenso” a la economía mundial.

El mandatario aseguró ver “cierta luz al final del túnel” gracias a la mediación diplomática de Trump, pero dejó claro que, si las negociaciones de paz no prosperan, Moscú seguirá persiguiendo sus objetivos militares “por todos los medios necesarios”. Según Putin, el ejército ruso avanza “exitosamente” en casi todos los frentes, mientras que la situación del enemigo es “crítica” debido a la falta de reservas y personal.

Durante su intervención, también puso en duda la legitimidad de Zelensky por permanecer en el poder más allá de su mandato, alegando que Ucrania no puede celebrar elecciones libres mientras parte de su territorio sigue ocupado.

El presidente ruso se mostró dispuesto a reforzar el nivel de representación en el equipo negociador y destacó el papel de su asesor Vladímir Medinski. Sin embargo, cuestionó si una reunión cara a cara con Zelensky tendría “algún sentido”.

En paralelo, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, afirmó que los líderes de Rusia y Ucrania “todavía no están preparados” para dar un paso decisivo hacia la paz.

Putin también rechazó las acusaciones del canciller alemán, Friedrich Merz, quien lo calificó de “criminal de guerra”, y volvió a responsabilizar a Occidente del estallido del conflicto en 2014 tras la caída del entonces presidente ucraniano, Víktor Yanukóvich, a la que tildó nuevamente de “golpe de Estado”.

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