Washington, 22 Agosto.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que “preferiría” no participar personalmente en una eventual cumbre con los mandatarios de Ucrania, Volodimir Zelensky, y Rusia, Vladimir Putin, pese a haber promovido días atrás la posibilidad de una reunión trilateral para avanzar en un proceso de paz.

“Vamos a ver si Putin y Zelensky colaboran. Son como el aceite y el vinagre”, declaró Trump en la Casa Blanca, subrayando la enorme distancia entre ambos líderes. El mandatario norteamericano aseguró que primero quiere observar un cara a cara entre Kiev y Moscú antes de sumarse a cualquier mediación, advirtiendo que la relación entre ambos países hace muy difícil alcanzar progresos inmediatos.

Trump aprovechó también para condenar los recientes ataques rusos en Ucrania, incluyendo el bombardeo de una fábrica de propiedad estadounidense en Mukachevo, al oeste del país. “No estoy contento con nada que tenga que ver con esa guerra. Es muy estúpida y está causando miles de muertes cada semana”, afirmó el presidente, anticipando represalias económicas de gran alcance contra Moscú en caso de nuevas agresiones.

La incertidumbre sobre la viabilidad de una cumbre aumentó tras las declaraciones del ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, quien negó que exista un plan real para un encuentro entre Putin y Zelensky. “No hay reunión planeada”, sostuvo en una entrevista televisiva, recalcando que Rusia solo contemplaría negociaciones si antes se acuerda una agenda con temas como la neutralidad de Ucrania, la exclusión de tropas de la OTAN y el estatus del idioma ruso en territorio ucraniano.

Por su parte, Zelensky reiteró este viernes que “no hay ningún acuerdo con Rusia” y responsabilizó al Kremlin de bloquear cualquier vía diplomática. No obstante, aseguró que Trump es “la única persona capaz de parar a Putin” y se mostró dispuesto a una reunión bilateral o trilateral siempre que Moscú muestre voluntad política.

La Unión Europea también entró en el debate. Su jefa de política exterior, Kaja Kallas, advirtió contra las voces que plantean concesiones territoriales a Rusia como vía rápida hacia la paz: “Ese es exactamente el juego de Putin. Rusia solo busca ganar tiempo”. La dirigente europea subrayó que ningún acuerdo de seguridad para Ucrania tendría sentido si se excluye a Moscú, pero rechazó la posibilidad de ceder soberanía ucraniana.

Mientras tanto, Ucrania intensificó su ofensiva contra infraestructuras estratégicas en Rusia. Este viernes lanzó drones y cohetes HIMARS contra la estación de bombeo de Unecha, en la región de Bryansk, afectando al oleoducto Druzhba, vital para el suministro de crudo hacia Hungría y Eslovaquia. El canciller húngaro, Péter Szijjártó, denunció que la operación amenaza la seguridad energética de su país, que aún depende del petróleo ruso.

El tablero internacional se encuentra así en un punto de máxima tensión: Trump intenta proyectar un rol de mediador, Putin exige el reconocimiento del Donbás y la neutralidad ucraniana, Kiev insiste en sanciones adicionales y en la defensa de su soberanía, y la Unión Europea teme que cualquier concesión abra la puerta a nuevas expansiones rusas.

La próxima semana será clave: si Washington logra convencer a Moscú y Kiev de iniciar un proceso de diálogo directo, podría abrirse la puerta a una eventual mediación estadounidense. De lo contrario, la guerra seguirá escalando con ataques cruzados y un creciente impacto en la seguridad energética y económica de Europa.

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