LOS ÁNGELES, 18 de agosto.— El Gobierno de Donald Trump intensificó este lunes sus acusaciones contra el ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Diosdado Cabello, al responsabilizarlo de “destruir al país” junto a lo que calificó como su “pandilla de brutos criminales”. El señalamiento prolonga por tercera semana el cruce de recriminaciones entre Washington y Caracas, tras la decisión de la Casa Blanca de elevar a 50 millones de dólares la recompensa por información que conduzca al arresto del presidente Nicolás Maduro.

El subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, publicó en X un mensaje en español en el que aseguró que Cabello y su círculo cercano “han acosado y declarado la guerra al pueblo de Venezuela”. El texto respondió a declaraciones previas del dirigente chavista, quien acusó a Estados Unidos de conspirar junto al embajador en Colombia, John McNamara, y al secretario de Estado, Marco Rubio, contra el presidente colombiano Gustavo Petro y contra Caracas.

Activos congelados y acusaciones cruzadas

La administración Trump ya había ordenado el bloqueo de cuentas bancarias de Cabello y el decomiso de más de 700 millones de dólares en activos de Maduro. Ante estas medidas, Cabello calificó a los funcionarios estadounidenses de “estúpidos” y reiteró que Venezuela no produce ni distribuye drogas.

En su programa semanal, el también primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) acusó a la DEA de ser “el único cartel de drogas que opera a la luz del mundo” y de actuar bajo la protección directa del Gobierno de Estados Unidos.

Recompensa millonaria y presión internacional

Washington mantiene la tesis de que Maduro lidera el Cartel de los Soles, estructura criminal vinculada al narcotráfico internacional, mientras que Cabello es señalado como uno de sus principales operadores. Ambos niegan los cargos y denuncian una “campaña de difamación” con fines políticos.

Landau, en su mensaje, insistió en que la historia demuestra “cómo terminan los tiranos”, subrayando que las sanciones y recompensas buscan acelerar la presión internacional contra el chavismo.

Las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, que ya incluyen sanciones, acusaciones de conspiración y la persecución judicial contra altos mandos chavistas, continúan escalando sin señales de distensión.

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