Washington, 14 agosto.– Estados Unidos ha iniciado el despliegue de fuerzas aéreas y navales en el sur del mar Caribe con el objetivo de contrarrestar amenazas provenientes de cárteles de la droga latinoamericanos, algunos de ellos designados oficialmente como organizaciones terroristas internacionales.

Según informaron dos fuentes a Reuters, el presidente Donald Trump ordenó al Pentágono preparar opciones operativas para actuar contra estos grupos, entre los que se encuentran el Cártel de Sinaloa de México, el Tren de Aragua y el Cártel de los Soles vinculado a altos mandos del régimen venezolano.

Las fuentes, que hablaron bajo condición de anonimato, aseguraron que este despliegue busca proteger la seguridad nacional y cortar las rutas del narcotráfico que utilizan estos grupos para introducir drogas y armas a territorio estadounidense.

En los últimos meses, la administración Trump ya había enviado buques de guerra a la región para reforzar el control marítimo y aéreo, dentro de una estrategia más amplia para limitar la migración irregular y frenar el flujo de drogas hacia el sur de EE.UU.

Maduro en la mira de Washington

La fiscal general estadounidense, Pam Bondi, anunció recientemente que el Gobierno ha duplicado a USD 50 millones la recompensa por información que conduzca al arresto de Nicolás Maduro, acusado de ser uno de los principales narcotraficantes del mundo.

Bondi aseguró que el régimen venezolano utiliza organizaciones como el Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa para traficar cocaína y fentanilo a Estados Unidos, causando miles de muertes por sobredosis. Según datos de la DEA, se han incautado 30 toneladas de cocaína vinculadas a Maduro y sus aliados, de las cuales casi siete toneladas están directamente asociadas al líder chavista.

El Departamento de Justicia también ha confiscado más de 700 millones de dólares en activos relacionados con Maduro, incluyendo aviones privados, vehículos de lujo y propiedades.

Un enfoque de “aplicación de la ley” hacia Venezuela

El subsecretario de Estado de EE.UU., Cristóbal Landau, afirmó que las relaciones con Venezuela no se manejan como un asunto diplomático tradicional, sino como una operación de aplicación de la ley, al considerar que el país está “secuestrado por una banda criminal”.

Maduro permanece acusado en EE.UU. por conspiración narcoterrorista y tráfico internacional de cocaína, cargos presentados en 2020 en un movimiento inusual contra un jefe de Estado en funciones.

Con el nuevo despliegue militar en el Caribe, la Casa Blanca busca aumentar la presión sobre el régimen venezolano y otros cárteles de la región, dejando claro que el combate contra el narcotráfico y las organizaciones terroristas es ahora un pilar central de la política de seguridad nacional de Estados Unidos.

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