NUEVA YORK, 16 julio. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, advirtió este martes que cualquier acuerdo comercial con Estados Unidos probablemente incluirá aranceles, reconociendo el nuevo clima proteccionista impulsado por la administración de Donald Trump.

“Tenemos que reconocer que el panorama comercial a nivel mundial ha cambiado”, declaró Carney desde Ottawa, antes de una reunión de gabinete, según recogió The Wall Street Journal. “No hay muchas pruebas en este momento de que algún país o jurisdicción pueda evitar los aranceles del presidente Trump”, añadió.

La presión de Trump: amenaza del 35% a partir de agosto

La declaración del líder canadiense se produce tras la amenaza de Trump de imponer un arancel del 35 % a productos canadienses a partir del 1 de agosto, salvo que Ottawa coopere en dos frentes clave para la Casa Blanca: frenar el flujo de fentanilo hacia Estados Unidos y eliminar barreras comerciales internas.

En una carta enviada la semana pasada, similar a las remitidas a otros socios comerciales, Trump advirtió que cualquier represalia por parte de Canadá con aranceles propios sumaría al 35% inicial ya anunciado. La misiva dejó claro que el mandatario continuará su estrategia de presión individual hasta alcanzar acuerdos comerciales bilaterales “recíprocos”, en palabras del propio presidente.

Canadá, ya afectada por múltiples aranceles

Actualmente, Canadá enfrenta gravámenes del 50 % sobre el acero y el aluminio, así como un arancel del 25 % sobre vehículos ensamblados en el país, lo que ha generado tensiones bilaterales constantes pese a intentos previos de resolución.

El llamado ‘Día de la Liberación’ —el 2 de abril, cuando Trump lanzó una oleada global de aranceles— no excluyó a Canadá, a pesar de las conversaciones previas que prometían un trato preferencial. Carney había señalado entonces su disposición a avanzar hacia un acuerdo sin escalada comercial, pero el endurecimiento de la postura estadounidense ha frustrado esas expectativas.

Escalada global de tensión comercial

Trump ha extendido su política de presión a otros aliados estratégicos. Japón, Corea del Sur y Birmania han recibido comunicaciones similares, en lo que parece un intento sistemático de reescribir los términos del comercio global con criterios bilaterales y punitivos. El mandatario anunció en abril un arancel global del 10% y uno “superior” para países con déficits comerciales significativos con EE.UU., sin detallar criterios objetivos.

Este endurecimiento comercial llega en un contexto electoral y geopolítico complejo. Mientras Trump busca reforzar su imagen de negociador firme de cara a su campaña presidencial, Canadá y otros países enfrentan la difícil tarea de equilibrar intereses económicos con soberanía política, en un tablero donde las amenazas han sustituido al diálogo estructurado.

Las próximas semanas serán clave. Carney anticipó una intensificación de las conversaciones con Washington, aunque sin descartar que el enfrentamiento arancelario se profundice si no hay avances sustanciales.

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