Renuncia la ministra de Trabajo de Cuba tras escándalo por negar la existencia de mendigos en la isla

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LA HABANA, 16 julio. La ministra de Trabajo de Cuba, Marta Elena Feitó, presentó este martes su renuncia irrevocable tras el escándalo desatado por sus polémicas declaraciones ante el Parlamento, donde afirmó que “en Cuba no hay mendigos, solo personas disfrazadas”, una frase que encendió las redes sociales y provocó una inédita reprimenda pública del presidente Miguel Díaz-Canel.

La renuncia, leída durante el noticiero estelar de la televisión estatal, fue aceptada por el Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC) y el Consejo de Estado, que la justificaron por la “falta de objetividad y sensibilidad” de Feitó al abordar temas de extrema vulnerabilidad social.

Según el comunicado oficial, la exministra reconoció sus “errores” y asumió la responsabilidad por su intervención en una comisión parlamentaria, donde negó la existencia de indigencia en la isla y estigmatizó a quienes limpian parabrisas o buscan comida en la basura, asegurando que estos últimos son “ilegales del trabajo por cuenta propia que escapan del fisco”.

Estallido social en redes y silencio en la prensa oficial

Las declaraciones de Feitó no fueron cuestionadas durante la sesión legislativa —en la que todos los diputados pertenecen al PCC o a organizaciones afines—, pero desataron una oleada de indignación en redes sociales tanto desde la disidencia como en sectores del oficialismo. Las críticas subrayaron el desconocimiento de la ministra sobre la profunda crisis social que atraviesa el país, con cifras no oficiales que sitúan la pobreza extrema por encima del 80 %.

La controversia creció tras conocerse testimonios de ciudadanos y activistas, así como datos del propio Ministerio de Trabajo, que en febrero reconoció la existencia de 1.236 comunidades en situación de indigencia. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos estima que 89 % de los hogares viven en extrema pobreza.

Reacción de Díaz-Canel: ambigüedad primero, crítica después

Aunque en un principio el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel evitó referirse directamente a Feitó, horas después ofreció una crítica pública sin nombrarla: “No se defiende a la revolución ocultando los problemas que tenemos”, dijo en una comisión del Parlamento, transmitida por televisión.

Más tarde, en un tono más severo, expresó: “No podemos actuar con soberbia ni prepotencia, desconectados de las realidades que vivimos. Somos servidores públicos y diputados que representamos al pueblo”.

Un giro inusual en la política cubana

La dimisión de una alta funcionaria por declaraciones polémicas y su posterior condena desde la cúpula del poder no es habitual en el sistema político cubano, altamente centralizado y sin oposición legal. Marta Elena Feitó ocupaba el cargo desde 2019 y era miembro del Comité Central del PCC.

Su caída representa un intento del Gobierno por contener el descontento social ante una crisis económica y humanitaria sin precedentes, agravada por la inflación, la escasez crónica de alimentos y medicinas, y un deterioro drástico en los servicios públicos. El régimen busca ahora recomponer su imagen mientras la desafección crece entre sus propias bases.

La sustituta de Feitó aún no ha sido anunciada oficialmente.

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