Bogotá, 10 de julio – Un soldado del Ejército colombiano murió y otros dos resultaron heridos este miércoles tras la explosión de artefactos explosivos transportados por una mula en una zona rural del municipio de Valdivia, en el departamento de Antioquia. Las autoridades atribuyen el ataque al grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN).
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, confirmó la muerte del uniformado y denunció el uso de “un equino armado con explosivos” como parte del atentado contra la patrulla militar. El Ejército Nacional precisó más tarde que el animal empleado fue una mula, y condenó el hecho como un “acto terrorista cruel y macabro”.
El ataque ocurrió mientras los soldados realizaban labores de patrullaje en esta región del noreste del país, una de las más golpeadas históricamente por la presencia de grupos armados ilegales. Las víctimas fueron trasladadas de inmediato a centros médicos, aunque uno de los militares no sobrevivió a las heridas provocadas por la detonación.
“El uso de animales para cometer actos violentos refleja la degradación del conflicto y una violación flagrante de principios humanitarios”, expresó el Ejército en un comunicado, que recordó que este tipo de métodos no son nuevos en Colombia, aunque sí inusuales. Según los registros, el último caso similar se remonta a 2013, cuando un perro fue utilizado con explosivos. También se han documentado ataques anteriores con caballos y burros.
El ELN, con cerca de 6.000 combatientes activos, continúa siendo uno de los principales actores armados en Colombia. Aunque el presidente Gustavo Petro había avanzado en un proceso de diálogo con esta guerrilla y otros grupos ilegales en el marco de su política de “paz total”, las conversaciones con el ELN fueron suspendidas en enero. La decisión se produjo tras una ofensiva del grupo guerrillero contra un grupo rival cerca de la frontera con Venezuela, que dejó más de 90 muertos.
El ataque con la mula bomba reaviva las tensiones en la región y pone en duda la viabilidad de retomar pronto los diálogos de paz. Las autoridades locales han exigido una respuesta contundente del Gobierno nacional y mayor presencia militar en las zonas rurales para evitar nuevos ataques contra las fuerzas de seguridad y la población civil.








