JERUSALÉN, 9 de julio de 2025 – El ministro de Defensa israelí ha delineado planes controvertidos para concentrar a cientos de miles de palestinos en una zona cerrada de la Franja de Gaza, junto a la frontera con Egipto. La propuesta, que ha encendido el debate internacional, representa la última versión de los planes del gobierno israelí para mantener un control duradero sobre el territorio y reubicar a gran parte de su población de aproximadamente dos millones de habitantes.
Una «ciudad humanitaria» sobre las ruinas
El ministro de Defensa Israel Katz describió los planes durante una reunión a puerta cerrada con periodistas militares israelíes el lunes. Según los informes publicados en varios medios israelíes, Katz ordenó al ejército elaborar planes para construir lo que denominó una «ciudad humanitaria» en Rafah, la ciudad más al sur de Gaza, severamente dañada durante 21 meses de guerra y ahora en gran parte deshabitada.
La propuesta contempla el traslado inicial de 600.000 palestinos desde la denominada zona humanitaria existente a lo largo de la costa, con el objetivo eventual de trasladar a toda la población a Rafah. Según se informa, Katz enfatizó que los palestinos no podrían salir una vez que ingresaran a la zona.
Críticas internacionales por desplazamiento forzoso
Los críticos denuncian que esta medida constituiría un desplazamiento forzoso que viola el derecho internacional, especialmente considerando que la ofensiva y el bloqueo israelíes han dejado a Gaza prácticamente inhabitable. Los funcionarios israelíes justifican el plan como una medida para separar a la población civil de Hamás, organización que aún controla partes de Gaza y mantiene a decenas de rehenes secuestrados desde el ataque del 7 de octubre que desencadenó la guerra.
El presidente estadounidense Donald Trump, quien ha expresado su apoyo al traslado masivo de palestinos fuera de Gaza, está negociando un alto el fuego y espera poner fin finalmente al conflicto. Durante su reunión del lunes en la Casa Blanca, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu afirmó que los palestinos deberían tener «libre decisión» sobre si quedarse o irse.
Temores de una nueva Nakba
Los palestinos temen que, incluso si se van temporalmente para escapar de la guerra, Israel nunca les permitirá regresar, lo que podría convertirse en una repetición del éxodo masivo que ocurrió durante la guerra de 1948 que rodeó la creación de Israel. Los palestinos consideran a Gaza parte integral de su patria y se oponen categóricamente a cualquier plan para desarraigarlos.
Katz expresó su esperanza de que el «plan de emigración» se lleve a cabo y reveló que Netanyahu ya estaba liderando los esfuerzos para encontrar países dispuestos a acoger a los palestinos, según el periódico israelí Haaretz.
Organizaciones de derechos humanos suenan la alarma
Los grupos de derechos humanos temen que concentrar la población a lo largo de la frontera con Egipto crearía condiciones catastróficas que no dejarían a los palestinos otra opción que abandonar su tierra.
«Forzar a la gente a entrar en lo que equivale a un gran campo de concentración es un eco de capítulos oscuros de la historia», declaró Tania Hary, directora ejecutiva de Gisha, un grupo israelí que defiende el derecho de los palestinos a la libertad de movimiento.
«Los dirigentes de Israel no han dudado en su objetivo de expulsar a los palestinos de Gaza y mantener el control permanente sobre amplias franjas del territorio», agregó Hary.
Sistema de ayuda controvertido ya en marcha
Israel y Estados Unidos ya han implementado un programa de distribución de ayuda en Rafah que se ha visto empañado por la violencia y la controversia. Cientos de palestinos han muerto o resultado heridos al intentar llegar a lugares gestionados por la Fundación Humanitaria de Gaza, un contratista apoyado por Israel y Estados Unidos.
Testigos palestinos y funcionarios de salud afirman que las fuerzas israelíes han abierto fuego repetidamente contra multitudes que se dirigían a los sitios de distribución. El ejército israelí justifica sus acciones como «tiros de advertencia» contra quienes se acercaron a sus fuerzas de forma sospechosa.
Construcción durante el alto el fuego
Según los planes esbozados por Katz, los militares podrían comenzar a construir la «ciudad» durante un alto el fuego de 60 días que Trump y Netanyahu están discutiendo esta semana en Washington. Israel buscaría que un organismo internacional no especificado entregue ayuda mientras las tropas israelíes aseguran el perímetro.
Sin embargo, Hamás ha declarado que solo liberará a los rehenes restantes a cambio de un alto el fuego duradero y la retirada completa de las fuerzas israelíes, condiciones que Israel rechaza.
El futuro incierto de Gaza
En una conferencia de prensa en mayo, Netanyahu pareció vincular las iniciativas de ayuda con los planes de reubicación, diciendo que Israel implementaría el nuevo programa de ayuda y luego crearía una «zona estéril» en el sur de Gaza, libre de Hamás, donde la población palestina sería reubicada.
Netanyahu ha reiterado que Israel mantendrá un control duradero sobre Gaza y ha descartado cualquier papel para la Autoridad Palestina reconocida internacionalmente, liderada por rivales políticos de Hamás.
Con la comunidad internacional dividida y los palestinos resistiendo cualquier forma de desarraigo, los planes israelíes prometen intensificar una crisis humanitaria que ya ha marcado profundamente la región y cuyas consecuencias podrían resonar durante generaciones.








