CIUDAD DE MÉXICO, 29 MAYO – La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció este 28 de mayo que el gobierno canadiense la invitó a participar en la cumbre de líderes del G7, programada para realizarse en Alberta el próximo mes. Sin embargo, Sheinbaum manifestó que aún no ha decidido si asistirá debido a las complejas relaciones comerciales entre Canadá, Estados Unidos y México.
Durante una conferencia de prensa, la mandataria mexicana señaló que también está evaluando si se reunirá con el presidente estadounidense Donald Trump en caso de confirmar su asistencia. Esta incertidumbre ocurre en medio de un clima de tensión económica, marcado por las disputas arancelarias impulsadas por Trump contra ambos países.
Las relaciones entre Canadá y México han resentido los efectos de las políticas económicas erráticas de Trump. Recientemente, la guerra comercial desatada por Estados Unidos contra Canadá derivó en un intercambio de aranceles entre ambas naciones. Además, Doug Ford, primer ministro de Ontario, abogó porque Canadá negocie un acuerdo comercial bilateral con Estados Unidos, excluyendo a México, argumentando que este último facilita la entrada de productos asiáticos al mercado continental.
En su calidad de país anfitrión de la cumbre del G7, Canadá tiene la facultad de invitar a otros líderes internacionales a participar en los debates. Mark Carney, primer ministro canadiense, destacó que aprovechará la ocasión para discutir con Trump la eliminación de los aranceles impuestos recientemente. Según Carney, esta conversación podría incluir a Sheinbaum si decide acudir al encuentro, lo que marcaría la primera reunión trilateral entre los tres líderes.
Por su parte, Marcelo Ebrard, secretario de Economía de México, reveló que espera una revisión anticipada del Acuerdo Canadá-Estados Unidos-México (CUSMA) durante el cuarto trimestre de este año, antes de la fecha oficialmente prevista para 2026. Aunque Carney mostró cautela respecto a esta propuesta, reconoció que desea resolver previamente cuestiones bilaterales con Estados Unidos antes de avanzar en cualquier revisión amplia del tratado.
Funcionarios canadienses han mantenido conversaciones intensas con sus contrapartes estadounidenses desde la visita de Carney a Washington a principios de este mes. En dicha reunión, el líder canadiense dejó claro que «Canadá no está en venta» y reiteró la importancia de eliminar los aranceles injustificados. Asimismo, subrayó que el sector automotriz estadounidense depende significativamente de componentes fabricados en Canadá para competir globalmente.
Trump justifica sus medidas arancelarias bajo tres ejes principales: seguridad fronteriza, protección industrial y aumento de ingresos fiscales. Estas estrategias han generado controversia tanto dentro como fuera de América del Norte. Por ejemplo, Carney ha cuestionado repetidamente las afirmaciones de Trump sobre Canadá como fuente importante de fentanilo, destacando que esta problemática proviene principalmente de México.
Doug Ford, defensor de un acuerdo comercial bilateral entre Canadá y Estados Unidos, ha criticado públicamente el CUSMA, calificándolo como perjudicial para los intereses económicos de ambos países. No obstante, Carney reafirmó su compromiso con un modelo trilateral, subrayando que seguirá trabajando junto a México y Estados Unidos para fortalecer las relaciones comerciales regionales.
La decisión final de Sheinbaum sobre su participación en la cumbre del G7 será crucial para definir el futuro de las relaciones entre estas tres potencias económicas. Este evento servirá como plataforma clave para abordar no solo temas comerciales, sino también desafíos globales como el cambio climático y la recuperación económica post-pandemia.







