JAMUNDÍ, Colombia, 12 de mayo de 2023. — Centenares de personas se movilizaron este lunes en el municipio de Jamundí, en el departamento del Valle del Cauca, para exigir la liberación inmediata de Lyan José Hortúa, un niño de 11 años secuestrado el pasado 3 de mayo en una zona rural de esta localidad. La comunidad, acompañada por autoridades locales y organizaciones sociales, alzó su voz en contra de la violencia y pidió respeto por la vida y la integridad del menor.


Una Marcha por la Paz y la Libertad

La manifestación contó con la participación activa de diferentes entidades públicas y organizaciones sociales que buscan visibilizar el caso y presionar a los responsables para que liberen al niño.

«Esta es una marcha en la que estamos participando diferentes entidades públicas y organizaciones sociales para decirle no a los violentos. Necesitamos a nuestros niños, niñas y adolescentes libres de cualquier situación de conflicto. Los niños son intocables», afirmó la personera de Jamundí, Marta Isabel Gutiérrez, en declaraciones a EFE durante la movilización.

Con pancartas y consignas como «¡Libertad para Lyan José!» y «¡Niños intocables!», los asistentes pidieron respeto por la vida del menor y expresaron su esperanza de que pronto regrese sano y salvo al seno de su familia.

«Esperamos que mañana tengamos buenas noticias», dijo Gutiérrez, visiblemente conmovida por la situación.


El Secuestro: Un Crimen Contra la Niñez

El secuestro ocurrió el sábado 3 de mayo en el caserío de Potrerito, cuando Lyan José salía con su madre de una iglesia y fue interceptado por hombres armados, según informó la Policía Nacional en ese momento.

El director de la Policía, general Carlos Fernando Triana, calificó el hecho como «un crimen de lesa humanidad y una afrenta contra la niñez del mundo». El oficial aseguró que «todas las capacidades institucionales» están concentradas en la búsqueda del menor y que se adelanta una operación conjunta con la Fiscalía General de la Nación.


Recompensa y Llamados Humanitarios

La Gobernación del Valle del Cauca ofreció la semana pasada una recompensa de hasta 200 millones de pesos colombianos (unos 52.000 dólares) por información que permita dar con el paradero del niño. Además, la gobernadora Dilian Francisca Toro solicitó la mediación de la Iglesia Católica, la Cruz Roja Colombiana y la Misión de la ONU en Colombia para facilitar un proceso humanitario que garantice la liberación segura del menor.

Desde el día del secuestro, estas tres instituciones han trabajado conjuntamente en un proceso humanitario. Según la alcaldesa de Jamundí, Paola Castillo, el niño «está en buenas condiciones de salud», aunque aún permanece en manos de sus captores.


Un Caso que Conmueve al País

El secuestro de Lyan José ha generado conmoción nacional e indignación por tratarse de un crimen contra un menor de edad. En Colombia, donde el conflicto armado ha dejado cicatrices profundas en la sociedad, el secuestro de niños es visto como una línea roja que no debe cruzarse bajo ninguna circunstancia.

La comunidad de Jamundí, junto con líderes políticos y sociales, ha enfatizado que este tipo de actos no solo afecta a las familias directamente involucradas, sino que también socava la paz y la estabilidad de las regiones más vulnerables del país.


Un Grito de Esperanza y Solidaridad

Durante la marcha, los habitantes de Jamundí mostraron su solidaridad con la familia de Lyan José y pidieron a los responsables que actúen con humanidad. «Queremos que nuestro niño vuelva pronto a casa. No merece estar pasando por esto», expresó una mujer que participó en la protesta, mientras sostenía una fotografía del menor.

La movilización también sirvió para recordar que los niños deben ser protegidos en todo momento y que su seguridad es una prioridad absoluta para la sociedad. Como destacó la personera Marta Isabel Gutiérrez, «los niños son intocables» y su bienestar debe ser defendido frente a cualquier amenaza.


¿Qué Sigue Ahora?

Las autoridades continúan desplegando esfuerzos para localizar a Lyan José y asegurar su pronta liberación. Mientras tanto, la comunidad mantiene viva la esperanza de que el menor regrese a salvo a su hogar. La marcha de este lunes no solo fue un llamado a las autoridades y a los grupos armados, sino también un mensaje claro de unidad y resistencia frente a la violencia.

El caso de Lyan José pone de manifiesto la urgencia de fortalecer las políticas de protección a la niñez en zonas rurales y marginadas, donde los conflictos armados y la delincuencia siguen siendo una amenaza constante.

Colombia espera con ansias un desenlace positivo para esta historia, confiando en que el trabajo conjunto de las autoridades, las instituciones humanitarias y la comunidad logre devolverle la libertad al pequeño Lyan José.

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