MONTREAL, 11 de mayo.— Mientras Alberta considera la posibilidad de un referéndum sobre su separación de Canadá, los soberanistas de Quebec observan este movimiento con atención, aunque con escepticismo. Aunque ambos grupos comparten el objetivo de mayor autonomía frente al gobierno federal, sus motivaciones, historias y perspectivas son profundamente distintas, lo que genera dudas sobre si podrían encontrar terreno común.


El Contexto: Alberta y su Referéndum

La primera ministra de Alberta, Danielle Smith, ha presentado una legislación que facilitaría la convocatoria de un referéndum sobre la independencia si se cumplen ciertos requisitos. Aunque ella insiste en que no apoya activamente la separación, declaró esta semana que respetará el resultado si se lleva a cabo un referéndum en 2025. Esta iniciativa surge en respuesta a la frustración creciente en Alberta por las políticas federales liberales, especialmente en temas como el acceso garantizado a oleoductos y gasoductos.

Para muchos albertanos, el separatismo está impulsado por cuestiones económicas y la defensa del sector energético, particularmente el petróleo y el gas. Según una encuesta reciente del Instituto Angus Reid, el 36% de los albertanos apoyaría la independencia de su provincia. Sin embargo, líderes como Marie-Anne Alepin, presidenta de la Société St-Jean-Baptiste de Montréal, cuestionan si este apoyo refleja un verdadero deseo de separación o simplemente una estrategia para presionar al gobierno federal.

«Alberta quiere un lugar más grande en Canadá», dijo Alepin. «Queremos salir».


Quebec: Una Historia Distinta de Soberanía

En contraste, el movimiento independentista de Quebec tiene raíces culturales, lingüísticas e históricas que datan de décadas. Para los soberanistas quebequenses, la independencia no es solo una cuestión económica, sino también un proyecto político y social centrado en preservar la identidad única de Quebec como nación dentro de Canadá.

«En Quebec, tenemos una nación, una lengua, una cultura, una historia distinta», afirmó Alepin.

El movimiento soberanista de Quebec ha celebrado dos referendos importantes en 1980 y 1995, ambos perdidos por márgenes ajustados. Actualmente, el apoyo a la independencia ronda el 35%, según encuestas recientes. El líder del Partido Quebequense (PQ), Paul St-Pierre Plamondon, promete convocar un tercer referéndum para 2030 si su partido gana las próximas elecciones provinciales.

Aunque algunos esperan que el debate en Alberta pueda revitalizar el movimiento soberanista en Quebec, otros ven las diferencias como insalvables. Yves-François Blanchet, líder del Bloc Québécois, destacó estas diferencias:

«Lo primero es definirse como nación», dijo. «Por lo tanto, se requiere una cultura propia. Y no estoy seguro de que el petróleo y el gas sean suficientes para definir una cultura».


Diferencias Ideológicas y Estratégicas

El movimiento independentista en Alberta tiende a ser conservador y está estrechamente vinculado a la defensa de la industria energética, mientras que el soberanismo en Quebec ha sido tradicionalmente un proyecto de izquierda. Este contraste ideológico complica cualquier posible alianza entre ambos movimientos.

Frédéric Lapointe, presidente del Movimiento Nacional de Quebequenses y Quebequenses, cree que el debate en Alberta podría ayudar a normalizar la idea de la separación, aunque reconoce que los objetivos de ambas provincias son fundamentalmente diferentes.

«El hecho de que haya conversaciones fuera de Quebec podría ser una especie de llamada de atención», señaló Lapointe.

Por otro lado, Louise Harel, exlíder interina del PQ, expresó su rechazo a un movimiento independentista en Alberta basado en la protección del sector petrolero, argumentando que esto contradice los valores ambientales y sociales de Quebec.


Perspectivas Indígenas y Oposición

Las Primeras Naciones de Alberta han criticado duramente las conversaciones sobre un referéndum, argumentando que la provincia no tiene autoridad para invalidar los tratados firmados con el gobierno federal. Ghislain Picard, exjefe regional de la Asamblea de las Primeras Naciones de Quebec, destacó que durante el referéndum de 1995 en Quebec, las comunidades indígenas votaron abrumadoramente en contra de la separación.

Esta oposición subraya las complejidades legales y sociales que enfrentaría cualquier intento de separación en Alberta, así como en Quebec.


¿Un Líder Fuerte como René Lévesque?

A pesar de las diferencias, algunos defensores de la independencia en Alberta, como Michael Wagner, reconocen que podrían aprender de Quebec en términos de liderazgo político. Wagner señaló que el movimiento separatista de Alberta carece de una figura carismática como René Lévesque, fundador del PQ y ex primer ministro de Quebec.

«Si alguien así se presentara, sería una gran diferencia para nosotros», afirmó Wagner.


Conclusión: Dos Caminos Divergentes

Aunque el debate sobre la independencia en Alberta podría inspirar reflexiones en Quebec, las diferencias fundamentales entre ambos movimientos sugieren que es poco probable que surja una alianza significativa. Mientras Alberta lucha por proteger su economía energética, Quebec busca preservar su identidad cultural y lingüística. Ambos caminos reflejan visiones irreconciliables del futuro de Canadá.

«No somos iguales», concluyó Alepin. «No tenemos objetivos comunes».


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