SAN SALVADOR, 17 de abril — El senador estadounidense Chris Van Hollen, del Partido Demócrata, visitó este miércoles El Salvador para abordar el caso de Kilmar Ábrego García, un salvadoreño detenido en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) tras ser deportado desde Estados Unidos a pesar de contar con un estatus legal en ese país. Durante su visita, Van Hollen fue recibido por el vicepresidente salvadoreño, Félix Ulloa, a quien solicitó intervención para lograr la liberación de Ábrego García.


Intento Fallido de Acceder al Cecot

El senador llegó al país con la intención de ingresar al Cecot, una prisión de alta seguridad conocida por su riguroso control y condiciones extremas, para verificar personalmente el estado de Ábrego García. Sin embargo, esta solicitud no prosperó, según explicó durante una conferencia de prensa en San Salvador.

«Solicitamos al vicepresidente Ulloa que realizara los arreglos necesarios para acceder al Cecot, pero él nos informó que había ciertos procedimientos previos que debían cumplirse y que no estaba dentro de sus posibilidades facilitar nuestra entrada», declaró Van Hollen.

Además, el senador reveló que también pidió autorización para realizar una llamada telefónica o videollamada con Ábrego García, pero esta solicitud tampoco fue atendida.


Argumentos en Defensa de Ábrego García

Van Hollen reiteró que las investigaciones realizadas tanto en Estados Unidos como en El Salvador no han encontrado evidencia de que Ábrego García sea miembro de la pandilla Mara Salvatrucha (MS-13) ni haya cometido algún delito en territorio estadounidense. Según el senador:

«En las cortes de EE.UU., no existe ninguna evidencia que demuestre que Ábrego García fue miembro de la MS-13. Tampoco El Salvador tiene pruebas que respalden esa acusación.»

El legislador aseguró que buscará apoyo de la Embajada de EE.UU. en El Salvador para establecer comunicación con Ábrego García y evaluar su situación actual.


Contexto de la Detención y Deportación

Ábrego García es uno de los más de 200 migrantes, en su mayoría venezolanos, que fueron deportados el pasado 16 de marzo desde Estados Unidos hacia El Salvador bajo órdenes del gobierno de Donald Trump. Estos migrantes fueron enviados directamente al Cecot, sin posibilidad de apelar sus casos ante una corte, lo que ha sido calificado por organizaciones de derechos humanos como una forma de «desaparición forzada».

El gobierno de Trump ha justificado estas expulsiones argumentando vínculos entre los migrantes y organizaciones criminales transnacionales como el Tren de Aragua y la MS-13, recientemente designadas como grupos terroristas por Washington. Sin embargo, múltiples investigaciones de medios estadounidenses han demostrado que la mayoría de los deportados carecen de antecedentes penales.


Posturas de los Gobiernos de EE.UU. y El Salvador

A pesar de que la Corte Suprema de EE.UU. emitió la semana pasada un fallo respaldando una orden judicial de menor instancia en Maryland que instruye al gobierno estadounidense a «facilitar» el retorno de Ábrego García, ambos países han negado tener la potestad para cumplir con esta disposición.

Durante una visita reciente a la Casa Blanca, el presidente salvadoreño Nayib Bukele se negó a liberar a Ábrego, tildándolo de «terrorista» y señalando erróneamente que traerlo de vuelta a EE.UU. sería ilegal.

Por su parte, el gobierno de Trump ha evitado proporcionar información sobre el caso al tribunal, aduciendo que el acuerdo entre San Salvador y Washington es «clasificado», limitándose a confirmar que Ábrego García está vivo.


Historia Personal de Ábrego García

Kilmar Ábrego García, de 24 años, residía legalmente en el estado de Maryland, donde vivía protegido de la deportación debido a su estatus migratorio y estaba casado con una ciudadana estadounidense. Según documentos judiciales presentados por su defensa, huyó de El Salvador hace años debido a extorsiones y amenazas de muerte por parte de la pandilla Barrio 18 contra él y su familia.

Su arresto ocurrió durante un retén de tráfico rutinario en EE.UU., lo que desencadenó su deportación repentina y su encarcelamiento en el Cecot al llegar a El Salvador.


Conclusión: Una Crisis Diplomática y Humanitaria

¿Qué implica este caso? La detención de Kilmar Ábrego García refleja una crisis diplomática y humanitaria entre EE.UU. y El Salvador, marcada por tensiones políticas y acusaciones cruzadas sobre responsabilidades legales y éticas.

El senador Chris Van Hollen ha puesto de relieve la falta de evidencia que respalde las acusaciones contra Ábrego y ha pedido transparencia en las acciones de ambos gobiernos. Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos continúan denunciando las deportaciones masivas y las condiciones inhumanas en el Cecot, exigiendo medidas urgentes para proteger a los migrantes afectados.

Este caso subraya la importancia de revisar las políticas migratorias y las colaboraciones internacionales para evitar violaciones a los derechos humanos y garantizar justicia para personas como Ábrego García, cuya vida y futuro permanecen en peligro.

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