La Guaira, 24 julio 2026.- Un mes después del doble terremoto que sacudió la costa central de Venezuela, la emergencia humanitaria ha entrado en una nueva etapa: el rescate dio paso al duelo y a una creciente crisis de salud mental entre miles de sobrevivientes que perdieron familiares, viviendas y sus medios de vida.
Andreas Spaett, jefe de misión de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Venezuela, alertó que el impacto psicológico del desastre será una de las consecuencias más duraderas de la tragedia.
“El trauma que sufrieron se está convirtiendo también en un trauma para el futuro”, explicó Spaett, al describir una población que comienza a enfrentar no solo las pérdidas del terremoto, sino también la incertidumbre sobre cómo reconstruir sus vidas.
La fase del rescate quedó atrás y comienza el duelo
En el puerto de La Guaira, donde se instaló una morgue improvisada para recibir los cuerpos recuperados tras los sismos, los equipos de MSF desplegaron psicólogos para atender a familiares que llegan en busca de sus seres queridos y también al personal encargado de manipular los restos.
“Es un lugar horrible, pero es parte de este terrible desastre que estamos viviendo”, señaló Spaett.
Según el responsable humanitario, miles de personas continúan viviendo en carpas cerca de edificios destruidos mientras esperan respuestas sobre familiares desaparecidos o intentan encontrar una salida tras haber perdido prácticamente todo.
“La pregunta ahora es qué será del futuro para quienes perdieron familiares, amigos, sus casas y su perspectiva de vida”, explicó.
Aumentan los casos de ansiedad, depresión y estrés postraumático
La organización humanitaria considera que la atención psicológica se ha convertido en uno de los principales pilares de la respuesta después de que los primeros días estuvieron centrados en hospitales y atención médica de emergencia.
Los equipos móviles de MSF recorren zonas afectadas como La Guaira, Caracas y Naiguatá, ofreciendo consultas médicas y acompañamiento psicológico individual y colectivo.
Muchos sobrevivientes llegan con síntomas físicos como insomnio, dolores de cabeza o dolores musculares, sin identificar que pueden estar relacionados con el trauma vivido.
“Tratamos de ayudar a las personas a reconocer que estos son efectos del trauma que sufrieron”, explicó Spaett.
La organización también ha detectado casos más graves, incluyendo personas con depresión profunda y pensamientos suicidas después de perder familiares, viviendas y fuentes de ingreso.
Una reconstrucción económica que podría tardar años
Además del impacto emocional, las comunidades afectadas enfrentan un complejo panorama económico. La zona costera de La Guaira dependía en gran medida del turismo, una actividad que difícilmente volverá a corto plazo debido a los daños provocados por el terremoto.
“Era una zona de alto turismo, y es muy difícil pensar que el turismo volverá pronto. Va a tomar muchos años”, afirmó Spaett.
Para muchas familias, la reconstrucción no solo implica recuperar una vivienda, sino reconstruir una economía local que quedó gravemente afectada.
MSF mantiene apoyo médico y sanitario
Médicos Sin Fronteras ha apoyado a nueve centros de salud entre La Guaira y Caracas, algunos de ellos afectados por daños estructurales que redujeron su capacidad de atención.
La organización también trabaja en sistemas de agua y saneamiento para prevenir enfermedades en los campamentos temporales, especialmente brotes de diarrea u otras infecciones asociadas a condiciones de emergencia.
Aunque hasta ahora no se ha registrado un aumento significativo de enfermedades relacionadas con el agua, MSF mantiene vigilancia constante.
La solidaridad venezolana como respuesta al desastre
A pesar de la magnitud de la tragedia, Spaett destacó la solidaridad de la población venezolana y el compromiso de los propios trabajadores locales de MSF, algunos de los cuales también perdieron sus viviendas durante el terremoto.
“Lo que más me impresionó es cómo las personas se apoyan unas a otras”, señaló.
La organización advierte que la fase más crítica de la emergencia podría prolongarse varios meses, pero que el acompañamiento psicológico y la rehabilitación de los afectados continuarán durante mucho más tiempo.
Un mes después del terremoto, Venezuela comienza una etapa distinta de la crisis: ya no se trata únicamente de rescatar sobrevivientes, sino de ayudar a una población que debe aprender a vivir después de una pérdida que marcará su futuro.








