Hamilton, 29 de junio de 2026 Médicos especialistas en enfermedades infecciosas en Canadá han emitido una advertencia a la población para que busque atención médica inmediata en caso de haber tenido contacto con murciélagos, incluso si no existen signos visibles de mordedura, tras la muerte de un niño por rabia ocurrida hace aproximadamente dos años en Ontario.
El caso, descrito en la más reciente edición de la Revista de la Asociación Médica Canadiense, ha sido retomado por los especialistas como un ejemplo de la dificultad de detectar la exposición al virus y de la importancia del tratamiento preventivo inmediato.
Según el informe, el menor, de 11 años, se encontraba en una cabaña en el norte de Ontario durante el verano de 2024 cuando un murciélago se posó sobre su rostro. Aunque el animal fue retirado y no se observaron heridas evidentes, la familia no acudió a un centro médico al no sospechar riesgo de infección.
Días después, el niño comenzó a presentar síntomas neurológicos progresivos que inicialmente fueron interpretados como una posible parálisis de Bell. Sin embargo, su estado empeoró rápidamente hasta requerir ingreso en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Infantil McMaster, donde finalmente falleció tras el deterioro irreversible de su función cerebral.
El Dr. Brian Hummel, especialista en enfermedades infecciosas y uno de los autores del estudio, subrayó que el caso debe servir como advertencia sobre la necesidad de actuar con rapidez ante cualquier posible exposición. “Para nosotros y para la familia es importante aprender de esta experiencia y concienciar sobre los riesgos de la rabia”, señaló.
Los expertos recuerdan que la rabia es una enfermedad extremadamente rara en Canadá, con solo 28 casos registrados desde 1924, pero prácticamente siempre mortal una vez aparecen los síntomas. El virus suele transmitirse a través de murciélagos, aunque también puede ser portado por otros animales salvajes como mapaches, zorros o zorrillos.
El principal problema, según los especialistas, es que los murciélagos pueden morder sin dejar señales visibles debido a su pequeño tamaño, lo que dificulta identificar la exposición. Por ello, cualquier contacto físico con estos animales debe considerarse de alto riesgo y evaluarse médicamente de inmediato.
Los médicos insisten en que existe un tratamiento preventivo eficaz si se administra antes de la aparición de síntomas, consistente en una serie de vacunas y la aplicación de inmunoglobulina para neutralizar el virus en sus primeras fases.
Las autoridades sanitarias recomiendan a la población acudir de inmediato a un centro médico si ha tenido contacto directo o sospechoso con un murciélago, incluso en ausencia de heridas visibles, como medida clave para prevenir casos mortales de rabia.







