La Paz, 29 de junio de 2026.- Bolivia ha liberado desde este lunes el precio del dólar tras 15 años de tipo de cambio fijo establecido por el Gobierno, en un giro económico de gran alcance destinado a atraer divisas y aliviar la profunda crisis financiera que atraviesa el país, considerada la más grave en cuatro décadas.
La medida pone fin al esquema de cotización oficial rígida que había regido desde 2011, en un contexto en el que la escasez de dólares provocó fuertes desequilibrios fiscales y monetarios, además del crecimiento de un mercado paralelo de divisas ampliamente utilizado por la población y el comercio informal.
El presidente Rodrigo Paz defendió la decisión como parte de un proceso de “ordenamiento económico” orientado a facilitar la entrada de divisas al país. El mandatario afirmó que el objetivo es normalizar el sistema cambiario tras años de distorsiones en el mercado.
“Estamos ordenando la economía para que lleguen dolaritos de afuera”, señaló el jefe de Estado, en un contexto marcado por tensiones sociales y bloqueos de carreteras registrados en semanas anteriores.
Con el nuevo esquema, el tipo de cambio oficial pasará a determinarse diariamente en función de las operaciones del sistema financiero bajo un régimen de libre negociación. El Banco Central abrió el mercado con una cotización inicial de 9,73 bolivianos por dólar, lo que implica una devaluación cercana al 40% respecto al valor de 6,96 mantenido durante más de una década.
En ciudades como El Alto, comerciantes consultados señalan que la medida simplemente oficializa una realidad ya existente, donde el dólar paralelo marcaba de facto el precio de muchos productos importados.
Economistas advierten que la liberalización podría tener un impacto inmediato en los precios de bienes importados y, por tanto, en la inflación, aunque también podría contribuir a reducir la incertidumbre cambiaria y mejorar la competitividad del país si logra atraer inversión extranjera y reactivar exportaciones.
Bolivia vivió un fuerte ciclo de crecimiento económico en los años 2000 impulsado por las exportaciones de gas y minerales, pero en la última década enfrentó una caída de ingresos, problemas de productividad y una reducción de reservas internacionales, lo que derivó en la actual crisis.
La situación se agravó durante el gobierno de Luis Arce, cuando el país registró en 2024 su primera recesión en décadas. El actual presidente asumió en noviembre con un programa de reformas estructurales, en medio de fuerte resistencia política y social.
Las protestas recientes y los bloqueos de carreteras han agudizado la tensión interna, mientras el Gobierno responsabiliza a sectores opositores y al expresidente Evo Morales, quien enfrenta además procesos judiciales y denuncias que él rechaza como persecución política.
En este contexto, la liberalización del tipo de cambio representa uno de los cambios económicos más importantes en la historia reciente de Bolivia, con efectos aún inciertos sobre la inflación, el poder adquisitivo y la estabilidad financiera del país.








