Washington, 25 de junio de 2026.- La Corte Suprema de Estados Unidos ha dado luz verde al Gobierno para reactivar una controvertida política migratoria que permite restringir el número de solicitantes de asilo en la frontera con México, en una decisión adoptada por mayoría de 6 votos contra 3.
El fallo revoca una orden de un tribunal inferior que había bloqueado la medida, conocida como política de “dosificación”, utilizada previamente durante las administraciones de los expresidentes Barack Obama y Donald Trump.
Una decisión clave sobre el sistema de asilo
La política permite limitar el número diario de personas que pueden solicitar asilo en los cruces fronterizos, lo que en la práctica puede obligar a migrantes a esperar en México durante largos periodos antes de poder presentar su petición.
Aunque la medida no está actualmente en vigor, la decisión del tribunal abre la puerta a su posible reactivación en el marco de las políticas migratorias del actual gobierno estadounidense.
El Ejecutivo argumenta que esta herramienta ha sido utilizada por administraciones de ambos partidos y que resulta necesaria para gestionar los picos de llegadas en la frontera sur.
Argumentos enfrentados en el tribunal
Los jueces conservadores del tribunal respaldaron la postura del Gobierno, defendiendo que la política es una herramienta legítima de gestión migratoria. En su opinión, quienes son rechazados en un primer intento podrían volver a solicitar asilo más adelante.
Uno de los magistrados conservadores, Samuel Alito, defendió la decisión con una metáfora sobre el acceso a territorio nacional y la gestión de entradas en frontera.
Por el contrario, la jueza progresista Sonia Sotomayor expresó su fuerte disenso, advirtiendo que la resolución supone un retroceso en la protección de los solicitantes de asilo y criticando el impacto humanitario de la medida.
Debate sobre el impacto humanitario
Organizaciones defensoras de los migrantes han advertido que la política de “dosificación” puede generar situaciones de saturación en zonas fronterizas, con miles de personas viviendo en condiciones precarias mientras esperan poder iniciar su solicitud.
Según estos grupos, la medida puede agravar la crisis humanitaria en la frontera sur de Estados Unidos, especialmente en periodos de aumento de llegadas.
El Gobierno, en cambio, sostiene que el sistema de asilo debe ser gestionado de forma ordenada para evitar colapsos en los puntos de entrada y garantizar un proceso más eficiente de evaluación.
Un precedente en la política migratoria estadounidense
La política en cuestión fue aplicada por primera vez durante el aumento de llegadas de migrantes haitianos en la frontera de San Diego y posteriormente extendida a otros cruces fronterizos durante el primer mandato de Trump.
Fue suspendida en 2020 y posteriormente eliminada en 2021, aunque el debate sobre su retorno ha permanecido abierto desde entonces.
Continuidad del debate migratorio
La decisión de la Corte Suprema se enmarca en una serie de fallos recientes sobre política migratoria en Estados Unidos, en un contexto de creciente presión política sobre la gestión de la frontera con México.
El caso refleja las divisiones profundas entre la necesidad de control fronterizo y las obligaciones internacionales en materia de protección a solicitantes de asilo.








