Toronto, 22 de mayo.- La provincia canadiense de Alberta celebrará en octubre una consulta popular relacionada con la posibilidad de impulsar un futuro referéndum de independencia, en un movimiento político que vuelve a poner sobre la mesa el debate separatista en una de las regiones energéticas más importantes del país.
La primera ministra provincial, Danielle Smith, aclaró este jueves que la votación no planteará directamente la separación de Canadá, sino que preguntará a los ciudadanos si consideran oportuno iniciar el proceso legal y constitucional necesario para convocar posteriormente un referéndum vinculante sobre la salida de Alberta de la federación canadiense.
“Apoyo que Alberta continúe siendo parte de Canadá”, afirmó Smith durante una intervención televisada, subrayando que esa también es la posición oficial de su gobierno. Sin embargo, la dirigente conservadora reconoció la creciente presión dentro de su propio partido para permitir que la ciudadanía se pronuncie sobre el futuro político de la provincia.
La iniciativa llega después de que sectores separatistas de Alberta intensificaran su campaña en los últimos meses, alegando un descontento creciente con las políticas federales de Ottawa, especialmente en materia energética y fiscal.
Analistas políticos consideran que la fórmula propuesta por Smith busca equilibrar las tensiones internas del gobernante Partido Conservador Unido sin comprometerse directamente con una ruptura institucional. El politólogo Ian Brodie, exjefe de gabinete del ex primer ministro Stephen Harper, describió la estrategia como “una votación para decidir si se quiere llegar a otra votación”, lo que podría facilitar que los sectores moderados rechacen finalmente una separación.
Por su parte, el profesor de ciencias políticas de la McGill University, Daniel Béland, comparó la situación con el enfoque adoptado por el ex primer ministro británico David Cameron antes del Brexit, señalando que Smith parece intentar contener a las facciones independentistas dentro de su partido sin respaldar abiertamente la salida de Canadá.
La consulta se desarrollará en un contexto de debate nacional sobre la relación entre el gobierno federal y las provincias productoras de petróleo. El actual primer ministro canadiense, Mark Carney, ha mantenido conversaciones con Alberta sobre proyectos energéticos estratégicos, incluyendo la construcción de infraestructuras para exportación de petróleo hacia la costa del Pacífico.
Desde Ottawa, el ministro federal de Asuntos Intergubernamentales, Dominic LeBlanc, defendió la unidad nacional y aseguró que los intereses de Alberta y del resto del país “se sirven mejor trabajando juntos”.
Expertos recuerdan además que, según un fallo de la Corte Suprema de Canadá de 1998, ninguna provincia puede separarse unilateralmente del país, por lo que incluso un eventual triunfo del “sí” en un referéndum requeriría complejas negociaciones constitucionales con el gobierno federal.
Aunque las encuestas sitúan actualmente el apoyo a la independencia por debajo del 30%, el debate separatista ha ganado fuerza en determinados sectores políticos y sociales de Alberta, especialmente entre grupos que consideran que la provincia aporta más recursos económicos al país de los beneficios que recibe del gobierno central.







