Toronto, 20 de mayo.- Una investigación exclusiva del programa W5 de CTV News reveló graves vulnerabilidades en los sistemas de seguridad del Aeropuerto Internacional Toronto Pearson, donde grupos del crimen organizado estarían utilizando empleados corruptos para introducir drogas en Canadá sin ser detectados.
Mientras millones de pasajeros enfrentan estrictos controles de seguridad, escáneres corporales y revisiones constantes de equipaje, trabajadores con acceso directo a zonas restringidas del aeropuerto podrían entrar y salir sin ser inspeccionados, según testimonios obtenidos por el equipo de investigación.
Uno de esos empleados, identificado bajo el seudónimo de “Charles”, aseguró que durante sus 20 años trabajando como agente de rampa en Pearson solo fue registrado una vez al abandonar las instalaciones.
“Cuando termino mi turno simplemente salgo por las puertas y tomo el tren hacia el estacionamiento. Nadie revisa nada”, afirmó el trabajador, quien explicó que un empleado corrupto podría retirar fácilmente una maleta cargada de drogas desde un avión y salir del aeropuerto sin levantar sospechas.
“Bromeamos diciendo que alguien podría salir con un misil de crucero y nadie lo detendría”, comentó.
La investigación expuso cómo organizaciones criminales internacionales, incluyendo los Hells Angels, cárteles mexicanos, redes asiáticas y grupos de la mafia italiana, presuntamente han infiltrado operaciones dentro del principal aeropuerto canadiense.
El inspector retirado de la Policía Regional de York, Dieter Boeheim, quien trabajó durante años investigando corrupción aeroportuaria, aseguró que los sistemas están diseñados para vigilar pasajeros, pero no necesariamente empleados.
“La entrada principal del aeropuerto es extremadamente segura para los viajeros. Pero la puerta trasera, la que utilizan los empleados, es como un granero abierto”, declaró.
Según Boeheim, las operaciones de narcotráfico funcionan gracias a trabajadores internos que ayudan a retirar cargamentos de cocaína ocultos en equipajes provenientes del extranjero. Posteriormente, las maletas son desviadas hacia las zonas nacionales de recogida de equipaje, donde prácticamente no existen controles aduaneros.
La investigación de W5 documentó además cómo empleados del aeropuerto ingresaban a áreas restringidas siguiendo a otros trabajadores a través de puertas de seguridad sin utilizar sus credenciales, lo que elimina cualquier registro de acceso.
Las autoridades aeroportuarias reconocieron que las zonas de recogida de equipaje nacional son de acceso público y que la seguridad mantiene patrullajes en esas áreas, aunque indicaron que las investigaciones relacionadas con narcóticos no son responsabilidad directa del aeropuerto.
El reportaje también relacionó estas fallas con recientes casos de jóvenes canadienses utilizados como “mulas” del narcotráfico para transportar grandes cantidades de cocaína a través de Pearson sin ser detectados.
Uno de los casos más impactantes fue el de Jade, una joven canadiense de 19 años originaria de Cambridge, Ontario, quien logró abordar un vuelo internacional con 25 kilogramos de cocaína ocultos en su equipaje antes de ser arrestada posteriormente en Hong Kong.
Su madre aseguró estar horrorizada por la facilidad con la que la droga logró atravesar los controles aeroportuarios canadienses.
“¿Cómo es posible que una maleta llena de cocaína pase por un aeropuerto internacional sin que nadie la detecte?”, cuestionó.
Otro joven canadiense reclutado por la misma red criminal, identificado como “Eric”, explicó que los traficantes aparentemente coordinaban los envíos dependiendo de los horarios de trabajo de empleados corruptos dentro del aeropuerto.
Según su testimonio, los mensajeros eran instruidos para utilizar equipaje con exceso de peso para que trabajadores internos identificaran fácilmente las maletas que debían retirar antes de pasar por los escáneres de seguridad.
“Me dijeron que ellos toman la maleta y evitan el escáner”, relató.
La Autoridad Canadiense de Seguridad del Transporte Aéreo (CATSA), encargada de inspeccionar equipajes y pasajeros, respondió que su mandato principal es detectar amenazas para la aviación, como explosivos o armas, y no narcóticos, aunque cualquier hallazgo ilegal es reportado a la policía.
Por su parte, el exinvestigador de la RCMP, Ulisses Botelho, advirtió que la infiltración del crimen organizado dentro de los aeropuertos representa una amenaza creciente para Canadá.
“Es un problema enorme. Si no logramos detener a quienes facilitan estas operaciones desde dentro, estaremos en serios problemas”, concluyó.







