Dubái, 19 mayo.- El Ministerio de Defensa de Emiratos Árabes Unidos afirmó este martes que los drones utilizados en el ataque contra la central nuclear de Barakah procedían de Irak, un hallazgo que apunta a la posible implicación de milicias chiíes respaldadas por Irán en la operación.
El anuncio se produce en un contexto de creciente tensión regional en el Golfo Pérsico, marcado por ataques recurrentes con drones y el aumento de la actividad militar en torno a infraestructuras estratégicas.
Drones lanzados desde territorio iraquí
Según la versión oficial emiratí, todos los drones empleados en el ataque contra la instalación nuclear habrían sido lanzados desde Irak, lo que refuerza la hipótesis de la participación de grupos armados alineados con intereses iraníes en la región.
El ataque impactó un generador ubicado en el perímetro de la central de Barakah, sin que se registraran heridos ni liberación de material radiológico, de acuerdo con las autoridades de Emiratos.
Instalación estratégica sin daños nucleares
La central de Barakah, valorada en unos 20.000 millones de dólares y construida con apoyo de Corea del Sur, es la única planta nuclear operativa en el mundo árabe y representa cerca de una cuarta parte del suministro energético de Emiratos Árabes Unidos.
Pese al impacto del ataque, las autoridades confirmaron que la infraestructura crítica de la planta no sufrió daños y que la situación se mantiene bajo control.
Escalada de tensiones en el Golfo
El incidente se enmarca en un aumento de ataques con drones en la región desde el inicio de las hostilidades entre Israel, Estados Unidos e Irán en febrero, según reportes de seguridad regional.
Emiratos Árabes Unidos ha acusado previamente a Irán de estar detrás de ataques similares, incluso después de la entrada en vigor de un alto el fuego parcial en abril.
En paralelo, Arabia Saudí informó haber interceptado varios drones procedentes del espacio aéreo iraquí en los últimos días.
Estrecho de Ormuz, punto crítico del comercio global
La tensión también ha impactado en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas.
Según datos de empresas de seguimiento marítimo, el tráfico de buques en la zona se ha duplicado recientemente respecto a la semana anterior, aunque todavía se mantiene muy por debajo de los niveles previos al conflicto.
Reacciones regionales y acusaciones cruzadas
El Gobierno de Irak condenó los ataques contra Emiratos Árabes Unidos y pidió cooperación internacional para evitar una escalada regional, sin hacer referencia directa al informe emiratí.
Por su parte, un diplomático emiratí criticó lo que calificó como una “confusión de roles” en la región, en alusión indirecta a actores que combinan funciones de mediación y participación en el conflicto.
Un escenario de alta volatilidad
El ataque refuerza la preocupación internacional sobre la seguridad de infraestructuras energéticas críticas en el Golfo Pérsico, en un momento en que la región permanece altamente militarizada y con riesgos de nuevas escaladas.
La investigación continúa mientras Emiratos Árabes Unidos y sus aliados evalúan posibles medidas de respuesta ante lo que consideran una amenaza directa a su seguridad nacional.







