TORONTO, 21 Mayo.- Un empleado de Air Canada acusado del mayor robo de oro en la historia de Canadá llevaba años bajo la mira de las autoridades antes de que desaparecieran millones de dólares en lingotes y divisas del Aeropuerto Internacional Toronto Pearson, según reveló una investigación de la unidad W5 de CTV News.

El caso ha encendido las alarmas sobre graves fallas de seguridad en el aeropuerto más transitado del país, donde trabajadores señalados en investigaciones por narcotráfico, crimen organizado y violencia conservaron durante años acceso a áreas restringidas, pese a múltiples advertencias policiales.

Uno de los principales implicados es Parmpal Sidhu, empleado de Air Canada y uno de los acusados por el robo de más de 22 millones de dólares en oro y moneda extranjera ocurrido en 2023. Fuentes policiales confirmaron que Sidhu había sido mencionado en al menos tres investigaciones relacionadas con tráfico de drogas en aeropuertos desde 2008.

W5 obtuvo además un informe de inteligencia confidencial de 2012 en el que se señalaba a Sidhu como presunto líder de una red internacional de narcotráfico que utilizaba el aeropuerto Pearson para mover grandes cantidades de estupefacientes y supuestamente infiltrarse en “organizaciones gubernamentales legítimas” para facilitar actividades criminales.

A pesar de esas alertas, Sidhu mantuvo tanto su empleo como su autorización de seguridad aeroportuaria hasta después del millonario robo.

El reportaje también expone otros casos similares. Uno de ellos involucra a Levi Davis, trabajador de equipaje de Air Canada, acusado en 2025 después de que un anciano canadiense fuera arrestado en Bermudas tras descubrirse drogas en una maleta vinculada a su nombre mediante etiquetas falsificadas. Aunque los cargos posteriormente fueron retirados, W5 descubrió que Davis ya había sido relacionado con otra investigación sobre contrabando de cocaína en Pearson en 2010.

Otro caso que genera preocupación es el de Mani Dhaliwal, detenido en Australia en 2025 como parte de una de las mayores operaciones antidroga de ese país. Al momento de su arresto, Dhaliwal trabajaba en una oficina de seguridad dentro del aeropuerto Pearson que colaboraba directamente con la RCMP en investigaciones criminales.

Según fuentes policiales, existían antecedentes preocupantes sobre Dhaliwal antes de ser contratado para ese puesto sensible, incluyendo vínculos con narcotráfico, un secuestro relacionado con drogas y un violento allanamiento en el que resultó herido de bala.

La investigación también recordó el caso de Devon Lloyd McLean, un operario de repostaje de aviones que fue condenado en 2018 por formar parte de una importante red de tráfico de cocaína vinculada al aeropuerto Pearson. Antes de su condena, McLean ya había sido acusado dos veces por delitos relacionados con drogas y fue interceptado intentando ingresar con un cargador de munición vacío en el aeropuerto.

El exinvestigador de la RCMP especializado en crimen organizado, Ulisses Botelho, aseguró que estos casos reflejan un problema estructural dentro del sistema de autorizaciones de seguridad aeroportuaria.

“Nuestro trabajo era identificar empleados corruptos que facilitaran las operaciones del crimen organizado. Sin embargo, muchas de esas personas seguían conservando acceso a zonas restringidas”, declaró Botelho.

El investigador sostuvo que incluso individuos vinculados a organizaciones criminales continuaron operando dentro de áreas críticas del aeropuerto pese a los informes enviados a Transport Canada, organismo encargado de aprobar o revocar las credenciales de seguridad.

Datos obtenidos por W5 muestran que, en un período de cinco años, más de 125.000 autorizaciones de seguridad fueron aprobadas en los cuatro aeropuertos más importantes de Canadá. De ellas, más de 7.500 correspondían a empleados que habían sido señalados por algún tipo de preocupación de seguridad, pero que igualmente conservaron acceso restringido.

Transport Canada defendió el sistema asegurando que cada caso se evalúa individualmente y que las decisiones deben sustentarse en pruebas sólidas y criterios legales. No obstante, el organismo se negó a revelar cuántos de los empleados aprobados tenían vínculos directos con el crimen organizado.

Para Botelho, la corrupción interna sigue siendo una pieza clave para el narcotráfico internacional que utiliza los aeropuertos canadienses como punto de entrada.

“Sin facilitadores dentro del aeropuerto, estas operaciones simplemente no existirían”, afirmó el exinvestigador, quien calificó el problema como “enorme”.

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