Washington, 30 mar.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este lunes una dura advertencia contra Irán al amenazar con destruir su infraestructura energética e hídrica si no se alcanza un acuerdo de paz “en breve” y se reabre de inmediato el tránsito comercial por el estrecho de Ormuz.
En un mensaje publicado en su red Truth Social, Trump detalló que los posibles objetivos incluirían plantas eléctricas, pozos petroleros, la isla de isla de Kharg —principal centro de exportación de crudo iraní— y plantas desalinizadoras. “Esto será en retribución por nuestros muchos soldados y otros que Irán ha masacrado”, afirmó el mandatario.
La amenaza representa una escalada significativa, ya que el propio Trump reconoció que estas infraestructuras han sido “deliberadamente” preservadas hasta ahora. En semanas anteriores, el presidente había evitado atacar instalaciones petroleras clave al considerar que su reconstrucción tomaría años.
El ultimátum se produce en medio de una guerra que supera el mes de duración entre Irán e Israel, con participación indirecta de Washington. El bloqueo iraní del estrecho de Ormuz ha disparado el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, generando fuerte incertidumbre en los mercados internacionales.
En paralelo, Trump aseguró que existen negociaciones en curso con lo que describió como un “nuevo y más razonable régimen” en Teherán, tras la muerte del líder supremo Ali Khamenei y su reemplazo por su hijo. Sin embargo, no precisó con qué autoridades mantiene el diálogo.
Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, advirtió que cualquier ataque contra la infraestructura energética del país provocaría represalias contra instalaciones vinculadas a empresas estadounidenses en la región.
El escenario se complica con reportes sobre posibles operaciones militares limitadas de Estados Unidos en territorio iraní, mientras que el secretario de Estado Marco Rubio ha insistido en que Washington puede alcanzar sus objetivos sin desplegar tropas terrestres.
En el plano diplomático, países como Pakistán, Turquía, Egipto y Arabia Saudita buscan mediar para frenar el conflicto, aunque las tensiones continúan en aumento en toda la región de Oriente Medio.








