Washington, 24 Mar.- La líder opositora María Corina Machado presentó este martes un ambicioso plan energético para Venezuela ante decenas de empresarios petroleros estadounidenses durante la conferencia CERAWeek, celebrada en Houston, Texas, donde planteó reducir el rol del Estado y abrir el sector a la inversión privada.
Durante su intervención, Machado aseguró que su propuesta busca “acabar con el aislamiento de los recursos energéticos” del país y generar confianza entre los inversores internacionales mediante un marco que limite la intervención estatal. “El Estado debe estar fuera del camino y crear condiciones para que el sector petrolero pueda ser privado”, afirmó.
El planteamiento se alinea con su estrategia de transformación estructural del sector energético, que contempla la apertura total a capital privado, incentivos fiscales y cambios regulatorios profundos para reactivar la producción petrolera, actualmente muy por debajo de su potencial histórico .
La conferencia CERAWeek, organizada por S&P Global, reúne cada año a ejecutivos de grandes compañías energéticas, inversores y responsables políticos, siendo considerado uno de los principales foros globales para definir tendencias en el mercado energético.
El evento se celebra en un contexto internacional marcado por la guerra en Medio Oriente, lo que ha incrementado la atención sobre países con grandes reservas de hidrocarburos como Venezuela, que posee algunas de las mayores del mundo.
Mientras Machado busca atraer inversión estadounidense con un modelo liberalizado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantiene su respaldo a la actual mandataria interina, Delcy Rodríguez, quien asumió el poder tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas.
En paralelo, Washington ha flexibilizado algunas sanciones sobre el sector petrolero venezolano y ha establecido un marco regulatorio que permite la participación de empresas estadounidenses bajo estrictas condiciones de control, lo que podría facilitar la entrada de capital extranjero en el país.
La propuesta de Machado busca posicionar a Venezuela como un nuevo centro energético regional, aunque persisten dudas sobre la estabilidad política y las garantías jurídicas necesarias para atraer inversiones a gran escala.








