Lima, 6 feb.- El líder criminal peruano Erick Moreno, apodado “El Monstruo”, se mostró arrepentido y pidió perdón este viernes por los asesinatos y delitos cometidos por la organización criminal que lideraba en el norte de Lima, durante su primera intervención pública desde su extradición desde Paraguay.
Durante la audiencia judicial, donde la Fiscalía solicita prisión preventiva por tres años, Moreno afirmó que tras su detención en Paraguay se entregó a Dios y se arrepintió de los crímenes cometidos al mando de la banda conocida como “Los injertos del Cono Norte”.
“Yo no me creo un inocente. He hecho las cosas mal. He pecado contra Dios y he dañado al pueblo. No busco victimizarme ni reducir mi condena. Lo que debo pagar, lo pagaré por mi desobediencia”, declaró el criminal de 37 años, quien desde 2023 estaba prófugo de la justicia peruana para evitar una condena de 32 años de cárcel por secuestro, homicidio, hurto y sicariato.
Moreno aseguró que durante su primer mes y medio en prisión en Paraguay se entregó a Dios y reconoció su vanidad y soberbia: “Por orgullo me creía todopoderoso y menospreciaba a la Policía, una autoridad puesta por Dios. Pido perdón a la Policía y a las personas que he dañado. El diablo me tenía esclavizado haciendo el mal, pero Dios me rescató”.
El líder criminal manifestó además su preocupación por sus siete hijos y por las víctimas de sus acciones: “Me da tristeza de corazón haber hecho tanto daño y de haber dejado personas sin padres”.
Sin embargo, Moreno cuestionó algunas imputaciones en su contra, argumentando que otros grupos criminales habrían utilizado el nombre de su banda para cometer delitos: “Muchos delitos me han sumado sin yo haberlos ordenado ni haber estado involucrado. Estoy buscando paz en mi corazón y no me siento oprimido, porque tengo a Dios conmigo”.
La declaración se realizó por videoconferencia desde la Base Naval del Callao, prisión de máxima seguridad donde también se encuentran el exasesor Vladimiro Montesinos y líderes de Sendero Luminoso y el MRTA.





