Europa responde con firmeza a Trump en Davos por Groenlandia y advierte que no aceptará presiones anexionistas

EEUU Y CANADA

Davos (Suiza), 21 enero.- La creciente tensión entre Estados Unidos y la Unión Europea por Groenlandia se trasladó este martes al Foro Económico Mundial de Davos, donde Bruselas dejó claro que responderá de forma «firme, unida y proporcional» a las presiones del presidente estadounidense, Donald Trump, mientras Washington pidió a los europeos que «respiren hondo» y descarten cualquier represalia comercial o política.

El tema centró buena parte de la atención del encuentro de líderes mundiales, especialmente por las intervenciones de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del presidente francés, Emmanuel Macron. Ambos dirigentes reaccionaron a las amenazas de la Casa Blanca de imponer aranceles a varios países europeos miembros de la OTAN que participan en maniobras militares en Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía de Dinamarca y considerado estratégico por Washington.

«Consideramos al pueblo de Estados Unidos no solo como aliado, sino como amigo. Arrastrarnos a una peligrosa espiral descendente solo beneficiaría a nuestros adversarios estratégicos», afirmó Von der Leyen, antes de subrayar que la respuesta europea será «firme, unida y proporcional». La presidenta de la Comisión recordó además el acuerdo comercial alcanzado entre Bruselas y Washington en julio pasado y recalcó que «tanto en política como en los negocios, un acuerdo es un acuerdo».

Pese al tono contundente, Von der Leyen mantuvo la puerta abierta al diálogo y aseguró que la Unión Europea comparte con Estados Unidos los objetivos de seguridad en el Ártico, insistiendo en que estos solo pueden alcanzarse «de forma conjunta y cooperativa», y no mediante presiones unilaterales o amenazas económicas.

En la misma línea, el presidente francés Emmanuel Macron llamó a la calma, pero advirtió que Europa no puede aceptar pasivamente «la ley del más fuerte». En su intervención, defendió que la UE no debe dudar en activar el mecanismo anticoerción si alguno de sus Estados miembros es objeto de medidas coercitivas injustificadas. Este instrumento, conocido como la «bazuca comercial» europea y aprobado a finales de 2023, permitiría imponer sanciones comerciales, aranceles o restricciones de acceso a contratos públicos a países que ejerzan presión económica o política sobre el bloque comunitario.

Francia, junto con Dinamarca, Finlandia, Suecia, Alemania, Países Bajos, Noruega y el Reino Unido, se enfrenta a la amenaza de aranceles de hasta el 25 % por su presencia militar en Groenlandia. En el caso francés, la tensión es aún mayor, ya que Trump ha llegado a plantear gravámenes de hasta el 200 % sobre vinos y champanes franceses tras la negativa de Macron a integrarse en una iniciativa estadounidense para Gaza.

«Con Groenlandia no hemos amenazado a nadie. Hemos apoyado a un aliado, Dinamarca», recalcó Macron, quien calificó de «inaceptables» los aranceles anunciados por Washington, en una valoración compartida por Von der Leyen, que los definió como un «error».

Desde la delegación estadounidense, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, trató de rebajar el tono y recomendó a la Unión Europea «respirar hondo, dejar que las cosas se resuelvan y descartar represalias». Defendió, además, que Groenlandia es «esencial» para el sistema de defensa antimisiles estadounidense conocido como la «Cúpula Dorada», clave —según Washington— para protegerse frente a amenazas intercontinentales.

A la espera de la intervención de Trump, el ponente más esperado del foro, el propio presidente estadounidense volvió a marcar perfil político a través de su red social Truth Social. Allí filtró mensajes privados de dirigentes europeos y anunció un encuentro en Davos con el secretario general de la OTAN para abordar el futuro de Groenlandia, reunión a la que no asistiría Macron, que abandonó este martes la localidad alpina.

Trump también evitó pronunciarse sobre la propuesta del presidente francés de celebrar una cumbre del G7 en París para tratar estas tensiones, el mismo día en que los líderes de la Unión Europea tienen prevista una reunión extraordinaria con el objetivo de consensuar una respuesta común ante las presiones estadounidenses.

La polémica se intensificó aún más tras la publicación por parte de Trump de imágenes generadas por inteligencia artificial en las que aparece plantando la bandera de Estados Unidos en Groenlandia, así como un mapa en el Despacho Oval en el que el territorio estadounidense se extiende simbólicamente sobre Canadá y Venezuela.

Canadá también se pronunció en Davos, asegurando que está «firmemente» del lado de Groenlandia y Dinamarca. A este posicionamiento se sumó el gobernador de California, Gavin Newsom, una de las voces demócratas más críticas con Trump, quien advirtió a los europeos de que el presidente estadounidense «los está manipulando» y los instó a mantenerse firmes y unidos frente a lo que calificó como una estrategia de presión del líder republicano.

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