Washington, 18 enero.- La administración Trump sostuvo conversaciones con Diosdado Cabello, ministro del Interior de Venezuela, durante meses antes de ejecutar la operación que capturó a Nicolás Maduro, según reporta Reuters. El diálogo comenzó en los primeros días del mandato de Trump y se extendió hasta semanas antes del operativo del 3 de enero.
Fuentes cercanas al asunto confirmaron que las comunicaciones no se detuvieron tras la detención de Maduro. El mensaje de Washington fue claro: Cabello no debía emplear los servicios de seguridad ni las milicias afines al Gobierno para atacar a la oposición. El aparato de seguridad venezolano —que incluye inteligencia, Policía y fuerzas armadas— permaneció prácticamente intacto tras el operativo.
Aunque Cabello aparece en la misma acusación de narcotráfico que justificó la captura de Maduro, no fue detenido durante la operación.
El hombre que controla el Ejército venezolano
Diosdado Cabello, de 62 años, es considerado la segunda figura más poderosa de Venezuela. Exmilitar y cercano a Hugo Chávez, consolidó su influencia sobre las agencias de inteligencia civil y militar, encargadas del espionaje interno, y mantiene vínculos con los colectivos, grupos armados que han sido desplegados contra manifestantes.
Para Washington, Cabello representa un problema y, al mismo tiempo, una pieza clave: movilizar sus fuerzas podría generar caos y amenazar el poder de la presidenta interina Delcy Rodríguez, a quien Trump ha elogiado públicamente.
No está claro si las conversaciones abordaron el futuro Gobierno de Venezuela, ni si Cabello ha seguido las advertencias estadounidenses. Sí se sabe que ha reiterado públicamente su lealtad a Rodríguez, aunque ambos no han sido considerados aliados cercanos. Mientras tanto, Rodríguez trabaja en consolidar su poder, colocando personas de confianza en puestos estratégicos y cumpliendo con las demandas estadounidenses de aumentar la producción petrolera.
Las dudas sobre la transición
Elliott Abrams, exrepresentante especial de Trump para Venezuela, aseguró que muchos venezolanos esperan que Cabello sea eventualmente descartado si se busca una transición democrática real. «Cuando se vaya, los venezolanos sabrán que el régimen realmente ha empezado a cambiar», afirmó Abrams, actualmente en el think tank Council on Foreign Relations.
En 2020, Estados Unidos emitió una recompensa de 10 millones de dólares por Cabello, acusado de ser clave en el Cartel de los Soles, red de narcotráfico vinculada al Gobierno venezolano. La recompensa luego aumentó a 25 millones. Cabello ha negado cualquier conexión con el tráfico de drogas.
Tras la captura de Maduro, analistas y políticos estadounidenses cuestionaron por qué no detuvieron también a Cabello, quien aparece en segundo lugar en la acusación del Departamento de Justicia. «Sé que Diosdado probablemente es peor que Maduro y peor que Delcy», declaró la representante republicana María Elvira Salazar a CBS.
En los días posteriores al operativo, Cabello criticó la intervención estadounidense, asegurando que «Venezuela no se rendirá». Reportes indican que los registros en puntos de control han disminuido en días recientes, tanto por fuerzas uniformadas como por civiles.
Tanto Trump como el Gobierno venezolano han indicado que muchos considerados presos políticos serán liberados. El proceso está supervisado por Cabello en su rol de ministro del Interior, aunque organizaciones de derechos humanos alertan que las liberaciones avanzan lentamente y que cientos siguen detenidos injustamente.



