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Trump anuncia control estadounidense del petróleo venezolano tras la captura de Maduro y abre la puerta a inversiones por USD 100.000 millones

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Washington / Caracas, 9 enero.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves el fortalecimiento del control estadounidense sobre la industria petrolera venezolana tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas el pasado 3 de enero, y confirmó un ambicioso plan para que compañías energéticas de Estados Unidos y aliados estratégicos inviertan hasta USD 100.000 millones en la reconstrucción y expansión del sector petrolero del país sudamericano.

En una serie de declaraciones desde la Casa Blanca, Trump detalló que su administración asumirá un rol central en la gestión del ingreso de las empresas, la supervisión de la producción, la refinación y la comercialización internacional del crudo venezolano, con el objetivo de garantizar estabilidad en los mercados energéticos globales y reducir los precios del combustible en Estados Unidos. El mandatario subrayó que Washington administrará directamente los flujos de exportación para impedir que potencias rivales, como China y Rusia, consoliden su influencia sobre las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, estimadas en 303.000 millones de barriles.

Trump explicó que el plan contempla la rehabilitación integral de la infraestructura petrolera venezolana, gravemente deteriorada tras años de caída productiva, falta de inversión y sanciones. Según el presidente, el objetivo es restablecer rápidamente la capacidad de producción para asegurar un suministro de millones de barriles diarios destinados tanto al mercado estadounidense como al internacional, bajo un esquema de control y supervisión directa de Estados Unidos.

El mandatario precisó que será el Gobierno federal estadounidense el que determine qué compañías estarán autorizadas a operar en Venezuela y bajo qué condiciones. Además, confirmó que los ingresos derivados de la venta de crudo, acordados inicialmente en un volumen de entre 30 y 50 millones de barriles, serán administrados por Washington antes de cualquier transferencia al gobierno interino en Caracas. Trump también anunció la incautación de varios buques tanqueros vinculados a Venezuela y reiteró que el control estadounidense sobre la exportación y producción de petróleo venezolano se mantendrá de forma indefinida, como garantía de estabilidad y seguridad energética.

El viernes, la Casa Blanca fue escenario de una reunión de alto nivel encabezada por Trump junto a ejecutivos de diecisiete de las principales compañías petroleras internacionales, entre ellas Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips, Repsol, Eni, así como firmas de servicios y comercialización como Halliburton, Valero, Marathon, Shell y Trafigura. El encuentro tuvo como objetivo analizar las condiciones para una inversión masiva destinada a la modernización del sistema de producción, la construcción de nuevas refinerías, oleoductos y terminales de exportación, y el reemplazo de instalaciones obsoletas.

Durante la reunión, Trump instó a las empresas a invertir capital privado y no fondos públicos, comprometiéndose a ofrecer protección gubernamental, garantías de seguridad jurídica y respaldo político. El presidente dejó claro que las compañías operarían bajo el amparo directo de Estados Unidos, sin negociaciones bilaterales con autoridades venezolanas, en un intento por disipar los temores derivados del historial de nacionalizaciones, incumplimientos contractuales y volatilidad institucional del país.

En ese contexto, Chevron manifestó su disposición a mantener y ampliar su presencia en Venezuela. Su vicepresidente, Mark Nelson, recordó que las empresas mixtas de la compañía con PDVSA representan cerca del 27 % de la producción nacional. Sin embargo, otras petroleras mostraron cautela. El director ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woods, calificó el entorno venezolano como “no invertible” en su estado actual y señaló la necesidad de reformas legales profundas, garantías duraderas para la inversión extranjera y una revisión del marco jurídico de hidrocarburos antes de considerar un eventual retorno.

Tras la captura de Maduro, la administración Trump ha centrado sus relaciones en el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez, al que el presidente estadounidense describió como un “aliado en este momento”. Trump afirmó que la cooperación bilateral continuará bajo estricta supervisión de Washington, y valoró positivamente la disposición de las nuevas autoridades venezolanas a ceder el control del crudo y aceptar el rol central de Estados Unidos en la reconstrucción del sector energético, como una vía para garantizar estabilidad y evitar una nueva intervención militar.

En este nuevo escenario, Washington dejó en un segundo plano a los principales líderes de la oposición venezolana como interlocutores prioritarios, apostando por una gestión transitoria en la que la administración de Rodríguez permanezca al frente del país bajo orientación estadounidense. Ambas partes acordaron que los ingresos petroleros se canalizarán inicialmente a través de Estados Unidos, como mecanismo para bloquear la entrada de actores externos y asegurar transparencia en el uso de los fondos.

La estrategia estadounidense sobre el petróleo venezolano tuvo repercusiones internacionales, especialmente por su impacto en la relación con China y Rusia. Trump afirmó que su gobierno está dispuesto a vender petróleo venezolano a ambos países “en las cantidades que necesiten”, siempre que las transacciones se realicen exclusivamente bajo canales controlados por Estados Unidos. Según el mandatario, sin esta intervención, Moscú y Pekín habrían reforzado significativamente su influencia en el país sudamericano.

En paralelo a la reorganización del sector energético, Estados Unidos y el gobierno interino de Venezuela iniciaron contactos preliminares para restablecer relaciones diplomáticas. El Departamento de Estado confirmó que una delegación estadounidense viajó a Caracas para evaluar la posible reapertura de la embajada en la capital, como parte de un proceso destinado a dotar de mayor estabilidad política a la nueva etapa de cooperación.

En el plano regional, Trump anunció además una reunión próxima con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, prevista para comienzos de febrero. El mandatario estadounidense instó a Bogotá a intensificar la lucha contra el narcotráfico, aunque destacó la disposición mutua a fortalecer la cooperación bilateral, sustentada en la asistencia militar estadounidense y en el papel estratégico de Colombia dentro de la política de seguridad de Washington en América Latina.

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