Dubái, Emiratos Árabes Unidos, 9 enero— El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, dio a entender este viernes que las fuerzas de seguridad actuarán con extrema dureza contra los manifestantes que desde finales de diciembre desafían al régimen, en un pulso directo con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha prometido apoyar a quienes protestan pacíficamente. La escalada de tensión coincide con un aumento significativo del número de víctimas mortales, que ya se sitúa en al menos 62 personas, según organizaciones de derechos humanos.
En un discurso difundido por la televisión estatal iraní, Jamenei arremetió contra Trump, acusándolo de tener las manos “manchadas con la sangre de los iraníes”, mientras una multitud de seguidores coreaba consignas como “¡Muerte a Estados Unidos!”. Paralelamente, los medios oficiales comenzaron a referirse de forma reiterada a los manifestantes como “terroristas”, una narrativa que, según analistas, prepara el terreno para justificar una represión violenta similar a la aplicada tras protestas masivas en años anteriores.
“Están destruyendo sus propias calles para complacer al presidente de Estados Unidos”, afirmó el ayatolá, de 86 años, durante su intervención en su complejo de Teherán. “Porque él ha dicho que acudirá en su ayuda. Debería ocuparse del estado de su propio país”, añadió, en un tono que fue interpretado como una advertencia directa tanto a los manifestantes como a Washington.
El mensaje fue reforzado por el jefe del poder judicial iraní, Gholamhossein Mohseni-Ejei, quien prometió que el castigo contra quienes participen en las protestas será “decisivo, máximo y sin ninguna indulgencia legal”, elevando aún más la amenaza de una respuesta implacable del Estado.
La Casa Blanca no respondió oficialmente a las declaraciones de Jamenei, aunque Trump ha reiterado en los últimos días que Estados Unidos intervendrá si el régimen iraní mata a manifestantes pacíficos, una advertencia que ha cobrado mayor peso tras la reciente operación militar estadounidense que culminó con la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro.
Apagón informativo y protestas pese al bloqueo
A pesar del corte casi total de internet y de las llamadas internacionales impuesto por las autoridades iraníes, activistas lograron difundir breves videos en redes sociales que mostrarían a manifestantes coreando consignas contra el régimen alrededor de hogueras, mientras calles de Teherán y otras ciudades aparecían cubiertas de escombros hasta la mañana del viernes.
La prensa estatal aseguró que la violencia fue provocada por “agentes terroristas” de Estados Unidos e Israel, y reconoció la existencia de “víctimas”, aunque sin ofrecer cifras detalladas. El bloqueo de las comunicaciones ha dificultado evaluar el alcance real de las movilizaciones, que se consideran ya el mayor desafío interno para la República Islámica en años, impulsado inicialmente por el colapso económico y la fuerte devaluación del rial.
Las protestas, que comenzaron el 28 de diciembre, también han servido como primera gran prueba de movilización para el príncipe heredero en el exilio, Reza Pahlavi. Hijo del último sha de Irán, Pahlavi llamó públicamente a manifestarse el jueves por la noche y convocó nuevas protestas para las 8 de la noche del viernes, buscando canalizar el descontento popular.
En varias manifestaciones se escucharon consignas a favor del sha, algo impensable en el pasado y que refleja el nivel de ira contra el sistema instaurado tras la Revolución Islámica de 1979. Sin embargo, no está claro si ese respaldo se traduce en un apoyo directo a Pahlavi o en un rechazo simbólico a la teocracia.
Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, la violencia vinculada a las protestas ha dejado hasta ahora al menos 62 muertos y más de 2.300 detenidos en todo el país.
“La movilización cambió de escala tras los llamados de Reza Pahlavi para que la gente saliera a las calles”, señaló Holly Dagres, investigadora del Instituto Washington para la Política del Cercano Oriente. “Las redes sociales mostraron que los iraníes respondieron y se tomaron en serio el llamado a derrocar a la República Islámica. El bloqueo de internet busca evitar que el mundo vea las protestas y, probablemente, dar cobertura a una represión letal”.
Trump eleva la presión internacional
Cuando el jueves a las 8 de la noche comenzaron los llamados a manifestarse, barrios enteros de Teherán estallaron en gritos de “¡Muerte al dictador!” y “¡Muerte a la República Islámica!”, mientras otros clamaban “¡Esta es la última batalla! ¡Pahlavi regresará!”. Antes del apagón total, se observaba a miles de personas en las calles.
El viernes, Pahlavi pidió abiertamente a Trump que ayudara a los manifestantes, advirtiendo que Jamenei pretende usar el corte de comunicaciones para “asesinar a estos jóvenes héroes”. Trump, por su parte, reiteró en entrevistas que Irán “pagará un precio muy alto” si reprime violentamente las protestas, aunque evitó comprometerse a un encuentro con el expríncipe heredero.
“No sé si sea apropiado en este momento”, dijo Trump, señalando que prefiere esperar a ver “quién emerge” de la crisis. En otra entrevista televisiva, incluso sugirió que Jamenei podría estar buscando salir del país ante el deterioro de la situación interna.
Mientras tanto, la Unión Europea y Alemania condenaron la violencia contra los manifestantes, al tiempo que se reportaban nuevas protestas en regiones inestables como Sistán y Baluchistán. Con la economía colapsada, la presión social en aumento y la amenaza de una represión masiva, Irán se adentra en uno de los momentos más críticos de su historia reciente.








