Washington, 22 nov.— Con un plan de 28 puntos que redefine por completo el mapa político y militar del conflicto, el presidente estadounidense Donald Trump ha puesto a Ucrania ante la mayor encrucijada desde el inicio de la invasión rusa en 2022. El proyecto, entregado oficialmente esta semana al Gobierno de Volodymyr Zelenskyy, exige concesiones territoriales, militares y políticas sin precedentes, en un acuerdo que, según analistas, inclina la balanza claramente del lado del Kremlin.
Trump afirmó que espera una respuesta del mandatario ucraniano antes del jueves, asegurando que su administración tiene “una manera de lograr la paz” que Zelenskyy “tendrá que aprobar”. Para un presidente que atraviesa uno de los momentos más frágiles de su mandato —entre escándalos de corrupción, tensiones internas y un invierno que amenaza con agravar la destrucción de la red eléctrica— la presión no podría llegar en un momento más delicado.
Zelenskyy ha reconocido que Ucrania enfrenta “la decisión más difícil de su historia”: escoger entre ceder territorio y dignidad, o arriesgarse a perder el apoyo del aliado más importante que aún sostiene el esfuerzo bélico.
Una relación marcada por la desconfianza
La historia entre Trump y Zelenskyy está lejos de ser cordial. En 2019, su primera llamada telefónica terminó en un intento de Trump de presionar al entonces recién electo líder ucraniano para investigar a Joe Biden, lo que provocó el primer juicio político del republicano.
Ya en esta nueva etapa, Trump ha insistido en que Estados Unidos ha invertido “demasiado” en Ucrania —más de 180.000 millones de dólares desde 2022— y ha reprochado al mandatario ucraniano lo que considera una falta de gratitud.
Durante una tensa reunión en la Oficina Oval a principios de este año, Trump y su vicepresidente JD Vance regañaron a Zelenskyy, ocasionando una suspensión temporal de la ayuda estadounidense. Ese episodio hoy pesa más que nunca.
Un acuerdo que exige concesiones profundas
El corazón del plan de Trump contempla:
- La cesión total del Donbás a Rusia, pese a que grandes zonas siguen bajo control ucraniano.
- La reducción drástica del ejército ucraniano.
- La garantía de que Ucrania jamás ingresará en la OTAN.
- Disposiciones culturales que obligan a Ucrania a prohibir “ideologías nazis”, una narrativa que favorece la propaganda de Putin.
- Elecciones nacionales en un plazo de 100 días después del acuerdo.
Analistas del Institute for the Study of War advierten que Rusia tardaría años en conquistar completamente el Donbás al ritmo actual de combate. Aun así, Trump sostiene que Ucrania “va a perderlo” inevitablemente.
Zelenskyy respondió que el dilema es claro: aceptar un acuerdo que hiere el orgullo ucraniano o arriesgarse a la pérdida de un aliado cuya influencia puede definir el resultado de la guerra.
Golpes internos a la presidencia ucraniana
El líder ucraniano enfrenta además una crisis política propia: un escándalo de 100 millones de dólares en sobornos relacionados con contratos de energía nuclear que ya provocó la renuncia de varios ministros. El desgaste político, sumado a la urgencia militar, lo sitúa en una posición vulnerable.
El politólogo Konstantin Sonin, de la Universidad de Chicago, afirmó que Trump es “muy bueno para detectar puntos débiles” y que Zelenskyy está “contra las cuerdas”. A su juicio, aceptar el acuerdo podría significar el colapso del Gobierno ucraniano.
Un campo de batalla exhausto y un futuro incierto
Las fuerzas ucranianas sufren una presión constante: ataques aéreos rusos, apagones en pleno invierno, escasez de armamento y dudas sobre el futuro del financiamiento europeo. El plan europeo para sostener el presupuesto de Kiev mediante préstamos ligados a fondos rusos congelados está hoy tambaleándose.
La propuesta de Trump, en su forma actual, incluye elementos que tocan la sensibilidad nacional de Ucrania. El historiador militar David Silbey, de la Universidad de Cornell, explica que las concesiones culturales que exige el plan buscan legitimar la narrativa rusa de “desnazificación”, pese a que la ultraderecha ucraniana obtuvo solo el 2% de apoyo en sus últimas elecciones.
“Desde la pérdida de territorio hasta la reducción sustancial del ejército ucraniano y las concesiones culturales, simplemente no creo que Zelenskyy pueda aceptar este acuerdo y mirar a su gente a los ojos”, concluye Silbey.
Mientras Trump aumenta la presión y Moscú mantiene su ofensiva, Ucrania enfrenta uno de los momentos más decisivos de su historia moderna, con un futuro que depende —más que nunca— de la respuesta que dé en los próximos días.








