Toronto, 28 de octubre de 2025.– Las negociaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos se encuentran en punto muerto tras la abrupta decisión del presidente Donald Trump de poner fin a las conversaciones bilaterales. La medida, según fuentes del gobierno canadiense, se habría originado por la publicidad antiaranceles lanzada por el gobierno de Ontario, encabezado por el primer ministro Doug Ford, cuyas críticas abiertas a la política económica de Washington irritaron a la Casa Blanca.
De acuerdo con el canal CBC, funcionarios canadienses aseguraron que la decisión de Trump los tomó por sorpresa. Sin embargo, dos fuentes con conocimiento directo de las conversaciones revelaron que Washington había advertido desde hacía meses sobre el tono de las declaraciones de Ford, calificadas por los negociadores estadounidenses como “una provocación innecesaria”.
Ford, el “villano” en la narrativa de Trump
Doug Ford, conocido por su retórica directa, ha llamado a Trump “tirano” y ha prometido que “no permitirá que pise a Ontario”. En las últimas semanas, intensificó su discurso contra los aranceles impuestos a Canadá, acusando a la administración estadounidense de perjudicar deliberadamente a los fabricantes automotrices. Empresas como Stellantis y General Motors han reducido su producción en Ontario o la han trasladado a Illinois, en respuesta a las medidas comerciales de Trump.
La líder del Partido Verde, Elizabeth May, calificó al presidente estadounidense de “personaje quisquilloso y petulante”, subrayando que suspender conversaciones comerciales por un anuncio provincial demuestra su desconocimiento de la estructura federal canadiense.
La campaña que desató el conflicto
El detonante de la crisis fue una campaña publicitaria de 75 millones de dólares lanzada por Ontario contra los aranceles estadounidenses. Los anuncios incluían un discurso de 1987 del expresidente Ronald Reagan, en el que criticaba el proteccionismo económico. La publicidad se transmitió durante los partidos de la Serie Mundial entre los Toronto Blue Jays y los Los Ángeles Dodgers, alcanzando una audiencia masiva.
Según fuentes diplomáticas, el spot publicitario fue “la gota que colmó el vaso” en una serie de fricciones bilaterales. Trump calificó el anuncio de “fraude” y amenazó con imponer un arancel adicional del 10% a Canadá si no se retiraba de inmediato. El anuncio fue finalmente eliminado el 27 de octubre, pero el daño diplomático ya estaba hecho.
La LCBO y la represalia comercial
Otro foco de irritación para Washington fue la decisión del gobierno de Ontario de retirar las bebidas alcohólicas estadounidenses de las tiendas de la Liquor Control Board of Ontario (LCBO), una entidad pública que controla la venta de alcohol en la provincia. La medida, adoptada en represalia por los primeros aranceles de Trump, fue replicada por otras provincias canadienses, aumentando la tensión comercial.
Ottawa busca calmar las aguas
En contraste con el tono desafiante de Ford, el primer ministro canadiense, Mark Carney, ha optado por una estrategia más conciliadora y diplomática. Carney eliminó la mayoría de los aranceles de represalia no sectoriales y cultivó una relación directa con Trump, incluso manteniendo comunicación regular por mensajes de texto.
Desde Kuala Lumpur, donde asistía a la cumbre de la ASEAN, Carney declaró que las negociaciones estaban “cerca de un acuerdo” antes de la controversia publicitaria. “Hubo discusiones muy detalladas y exhaustivas hasta el momento en que se difundieron esos anuncios”, afirmó.
El primer ministro confirmó que no ha hablado con Trump desde la suspensión de las conversaciones, pero reiteró que Canadá está dispuesto a retomar el diálogo cuando Washington lo decida.
Análisis: una relación bilateral al límite
Expertos señalan que este episodio pone en evidencia las profundas divisiones internas del Canadá federal y el impacto político de las tensiones provinciales en la diplomacia nacional. Doug Ford, con su discurso populista y confrontacional, se ha convertido en un símbolo de resistencia interna contra la política económica estadounidense, mientras Carney intenta preservar la estabilidad y el acceso al mercado más importante para Canadá.
Los analistas advierten que, si Trump cumple su amenaza de nuevos aranceles, la industria automotriz y de exportaciones agrícolas canadienses podrían sufrir pérdidas millonarias, afectando el crecimiento económico del país.








