Caracas, 27 oct.- El dictador venezolano Nicolás Maduro canceló de forma abrupta una entrevista con el programa “60 Minutes” de la cadena estadounidense CBS minutos antes de que comenzara, tras meses de negociaciones entre el canal y el régimen chavista. Según informó la cadena en su cuenta oficial de X, el encuentro estaba programado para realizarse en un hotel de Caracas, pero fue suspendido a último momento bajo el argumento de que “ya no era seguro” continuar, según el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López.

La periodista del programa explicó en un video publicado por CBS que el equipo periodístico había viajado a Venezuela tras recibir la confirmación directa del entorno presidencial. “El equipo de Maduro eligió la hora y el lugar —el salón de baile de un concurrido hotel en Caracas—, pero minutos antes de que comenzara se canceló”, relató la reportera, quien posteriormente se desplazó al centro de la capital, donde el mandatario participó dos días después en un acto político por el Día de los Pueblos Indígenas.

La cancelación y el contexto político

La fallida entrevista se produce en medio de una creciente tensión entre Caracas y Washington, tras el refuerzo de operaciones militares de Estados Unidos en el Caribe bajo el argumento de combatir el narcotráfico. El gobierno venezolano ha denunciado los ejercicios estadounidenses como una “provocación imperial” y ha ordenado reforzar su presencia militar en las costas.

El presidente Donald Trump ha impulsado una estrategia de confrontación directa contra carteles y redes criminales latinoamericanas, que según datos del Ejército estadounidense ya ha dejado nueve embarcaciones hundidas y 37 muertos desde septiembre. Estas acciones han sido criticadas por Caracas, Bogotá y organizaciones de derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, por considerar que violan el derecho internacional.

Un régimen hostil a la prensa libre

La cancelación del encuentro con CBS ha sido interpretada como un nuevo gesto de censura y desconfianza hacia los medios internacionales, algo que ha caracterizado al régimen chavista durante los últimos años. Venezuela figura entre los países con menor libertad de prensa en América Latina, según Reporteros Sin Fronteras (RSF), y ha sido reiteradamente señalada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) por mantener un “entorno hostil para el ejercicio del periodismo”.

Estas organizaciones han documentado detenciones arbitrarias, confiscaciones de equipos y expulsiones de corresponsales extranjeros, así como el bloqueo sistemático de medios digitales críticos del gobierno.

La reacción opositora

El dirigente opositor Leopoldo López aprovechó el incidente para reiterar sus críticas al chavismo y al presidente colombiano Gustavo Petro, a quien acusó de ser parte “de la misma estructura criminal” que sostiene a Maduro. López denunció que la dictadura venezolana teme ser expuesta ante la opinión pública internacional y evita todo tipo de entrevistas sin control previo.

Un liderazgo aislado

La cancelación de la entrevista con una de las cadenas más influyentes de Estados Unidos vuelve a evidenciar el aislamiento mediático y político del régimen de Maduro. Mientras intenta proyectar una imagen de estabilidad interna, su gobierno enfrenta presiones internacionales, sanciones económicas y un deterioro acelerado en materia de derechos humanos y libertad de expresión.

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