EE.UU. cumple su amenaza y arrebata a Canadá la producción del Jeep Compass: peligra el empleo en Brampton

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Toronto (Canadá), 16 de octubre.Estados Unidos comenzó a ejecutar su amenaza de trasladar la producción automotriz desde Canadá, tras la sorpresiva decisión de Stellantis de mover la futura fabricación del Jeep Compass de su planta en Brampton (Ontario) hacia Belvidere (Illinois), dentro de su plan multimillonario de expansión industrial en suelo estadounidense.

La compañía —matriz de Jeep, Chrysler y Dodge— anunció que invertirá 13.000 millones de dólares en los próximos cuatro años para incrementar en un 50 % su producción en Estados Unidos, destinando 600 millones de ese monto a la planta de Belvidere, donde se ensamblará el Jeep Compass a partir de finales de 2025.

Inicialmente, Stellantis había previsto fabricar este SUV en Canadá, una medida que ahora deja en el aire más de 3.000 empleos y ha generado una fuerte reacción sindical y política.

Sindicato canadiense acusa a Trump de “sacrificar” empleos

El sindicato Unifor, que representa a los trabajadores automotrices en Canadá, calificó la decisión como un “sacrificio en el altar de Trump”. Su presidenta, Lana Payne, advirtió que “no se puede permitir que Stellantis reniegue de sus compromisos con los trabajadores canadienses” y exigió al Gobierno intervenir de inmediato para evitar la fuga de empleos a Estados Unidos.

Respuesta del Gobierno canadiense

El primer ministro Mark Carney lamentó la decisión y la calificó como una “consecuencia directa de los aranceles estadounidenses” sobre productos canadienses. “Esperamos que Stellantis cumpla los compromisos adquiridos con los trabajadores de Brampton”, afirmó Carney en una declaración emitida la noche del martes.

EE.UU. reafirma su estrategia de repatriar la producción

El anuncio de Stellantis llega apenas días después de que el secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, declarara ante empresarios en Toronto que su país “se quedará con la producción automotriz de Norteamérica”, asegurando que “no hay nada que Canadá pueda hacer”.

Estas palabras reflejan la misma línea expresada por el presidente Donald Trump, quien en su reunión con Carney en Washington el pasado 7 de octubre aseguró que su objetivo es que todos los vehículos vendidos en EE.UU. sean fabricados dentro del país. “Tenemos un conflicto natural, pero también un gran amor mutuo. El problema es que ellos quieren una compañía de automóviles y yo también quiero una compañía de automóviles”, afirmó Trump.

Impacto en la industria norteamericana

El sector automotriz canadiense y mexicano podría verse duramente afectado. En 2024, México produjo un récord de 3,99 millones de vehículos, de los cuales entre 75 % y 80 % fueron exportados a Estados Unidos. Sin embargo, fabricantes como GM y Ford ya han anunciado planes para relocalizar parte de esa producción hacia territorio estadounidense a partir de 2027.

La decisión de Stellantis no solo desplaza la producción del Compass de Canadá a EE.UU., sino que también confirma que la planta mexicana de Toluca perderá ese modelo en el futuro.

“Esta inversión en Estados Unidos, la mayor en la historia de la compañía, impulsará nuestro crecimiento y fortalecerá nuestra base industrial”, aseguró Antonio Filosa, consejero delegado de Stellantis para Norteamérica.

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