LA HABANA, 15 SEP — Unos 60.000 reclusos en Cuba, casi la mitad de la población penitenciaria de la isla, son sometidos a trabajos forzados sin salario o con pagos simbólicos, en condiciones que la ONG Prisoners Defenders calificó de “inhumanas, explotadoras y equivalentes a la esclavitud”.
El Primer Informe Integral sobre el Trabajo Forzoso en las Prisiones en Cuba, presentado este lunes, se basa en 160 entrevistas —53 de ellas firmadas como declaración jurada— además de documentación adicional. “Nos hemos encontrado una situación terrible. No tiene otro nombre que esclavitud”, afirmó el presidente de la organización, Javier Larrondo, quien denunció una “aberración” y un “hecho repugnante”.
Según el informe, los presos, tanto políticos como comunes, trabajan en promedio 63 horas semanales en la producción de carbón vegetal de marabú, la zafra azucarera, la elaboración de tabacos y la construcción. La mayoría carece de herramientas adecuadas, protección laboral o descanso, lo que provoca graves secuelas físicas y psicológicas.
El estudio también revela que los reclusos son coaccionados mediante amenazas, violencia o represalias, y que incluso personas con enfermedades crónicas o lesiones incapacitantes han sido obligadas a trabajar. Asimismo, se documenta que afrodescendientes y mujeres sufren formas agravadas de explotación, incluidas violencias de carácter sexual.
Exportación de productos a Europa
El informe detalla que gran parte del trabajo forzado se concentra en la producción de carbón vegetal de marabú, convertido en el sexto producto de exportación de Cuba, con ventas por 61,8 millones de dólares en 2023. El material se exporta principalmente a España, Portugal, Grecia, Italia y Turquía, y posteriormente llega a mercados de Francia, Alemania, Países Bajos y Reino Unido.
Prisoners Defenders calcula que, por cada saco de 15 kilos de carbón vendido en España, un preso cubano recibe menos de un centavo de dólar, mientras que el Gobierno cubano ingresa alrededor de 8 dólares y los distribuidores europeos más de 21 dólares.
La ONG también denuncia que al menos 7,5 % de los puros cubanos —incluidas marcas de lujo como Cohiba— son elaborados por presos obligados a trabajar, lo que implica que productos de “alta gama” consumidos en Europa y otros mercados tienen origen en la explotación carcelaria.
Llamado a la Unión Europea
Para Prisoners Defenders, el negocio responde a un “ánimo de lucro desmedido” tanto del Gobierno cubano como de empresas extranjeras que lo comercializan. En su informe, identifican al menos 60 compañías europeas vinculadas a este comercio, un tercio de ellas españolas.
La organización instó a la Unión Europea a prohibir la importación de estos productos al amparo de la legislación que prohíbe la comercialización de bienes elaborados mediante trabajo esclavo. “El comprador tiene una responsabilidad directa. Es algo muy grave que debemos corregir”, advirtió Larrondo.
Prisoners Defenders, referente internacional en el registro de presos políticos en Cuba, subrayó que la comunidad internacional tiene “una responsabilidad ineludible” ante lo que calificó como esclavitud moderna institucionalizada en las cárceles cubanas.




