TORONTO, 11 agosto. – La potencia del cannabis en Canadá ha aumentado de manera significativa en las últimas dos décadas, multiplicándose por cinco, lo que ha generado una mayor preocupación por el riesgo de psicosis entre sus consumidores, especialmente en hombres jóvenes, según un estudio publicado este lunes por el Canadian Medical Association Journal (CMAJ).
El informe señala que el contenido de tetrahidrocannabinol (THC), el componente psicoactivo del cannabis, ha pasado de un promedio del 4 % a comienzos del siglo XXI a cerca del 20 % en la marihuana legal que se comercializa actualmente en el país.
Los investigadores advirtieron que los usuarios frecuentes de cannabis de alta potencia (con más del 10 % de THC) presentan un riesgo de psicosis inducida por consumo del 0,47 %. Este riesgo se agrava en personas con antecedentes de trastornos mentales como depresión o ansiedad.
Datos específicos de la provincia de Ontario, la más poblada de Canadá, muestran que quienes visitan servicios de emergencia por consumo de cannabis tienen un riesgo 14,3 veces mayor de desarrollar un trastorno del espectro esquizofrénico en los siguientes tres años. En casos de psicosis inducida por cannabis, ese riesgo se eleva hasta 241,6 veces.
El estudio concluye que el uso de medicamentos antipsicóticos de segunda generación puede ser efectivo para aliviar síntomas graves y persistentes en los pacientes afectados.
Desde que en 2018 Canadá legalizó el uso recreativo de marihuana para mayores de 18 años —siendo el primer país del G7 y del G20 en hacerlo—, aproximadamente el 70 % del cannabis consumido proviene de fuentes legales.
El sector del cannabis ha generado un impacto económico significativo, aportando alrededor de 43.500 millones de dólares canadienses (unos 31.600 millones de dólares estadounidenses) al Producto Interno Bruto del país, según Deloitte. Entre 2018 y 2021, las autoridades recaudaron 15.100 millones de dólares en impuestos, y el sector sustentó directa e indirectamente 98.000 empleos.
Este crecimiento del mercado y la potencia del cannabis subrayan la importancia de continuar evaluando y gestionando los riesgos sanitarios vinculados al consumo, especialmente entre los jóvenes.








