TORONTO, 28 julio. – Contra todo pronóstico, la economía de Estados Unidos y la de Canadá se mantienen sólidas, a pesar de la guerra comercial global impulsada por el expresidente estadounidense Donald Trump. Los aranceles impuestos, que en su momento auguraban inflación, contracción económica y caída del comercio internacional, no han frenado el crecimiento de forma significativa. Sin embargo, economistas advierten que esta resiliencia es frágil y podría desmoronarse si se intensifica la escalada arancelaria.
Los mercados siguen en alza, pese a los aranceles
Wall Street y la Bolsa de Toronto han alcanzado niveles récord en medio de un panorama económico que parecía amenazado. El empleo se mantiene fuerte y el gasto del consumidor ha comenzado a recuperarse tanto en EE.UU. como en Canadá. Incluso sectores afectados, como el automotriz, han resistido más de lo previsto.
Un ejemplo es General Motors, que informó que los aranceles redujeron sus ganancias trimestrales en 1.100 millones de dólares, pero optó por no trasladar ese costo a los consumidores, evitando subir precios. “Muchas empresas están absorbiendo el impacto para no provocar la ira de Trump”, explicó Royce Mendes, director de Desjardins Capital Markets.
Acumulación de productos suaviza efectos
Parte de esta resiliencia se explica porque los importadores estadounidenses acumularon mercancías antes de la aplicación de los gravámenes. Esto ha postergado los efectos inflacionarios. Según Douglas Porter, economista jefe de BMO, aunque es probable que haya dificultades futuras, no serían tan severas como se temía al principio.
Canadá, blindada parcialmente por el T-MEC
En el caso canadiense, la economía ha sorprendido con una leve contracción del 0,1 % en abril y mayo, pero con signos de recuperación en junio, cuando el gasto del consumidor repuntó. Además, muchas exportaciones están protegidas gracias al Tratado México–Estados Unidos–Canadá (T-MEC), que permite exenciones arancelarias si se cumplen ciertos requisitos.
“El impacto real ha sido mucho menor de lo proyectado”, señala Claire Fan, economista de RBC. La tasa efectiva media de los aranceles ha bajado al 2,3 % debido a estas exenciones.
Sectores más golpeados y temores para agosto
No obstante, el sector automotriz, el acero, el aluminio y la madera han sufrido pérdidas tangibles. Y ahora, crece la preocupación por la entrada en vigor de nuevos aranceles a partir del 1 de agosto si no se alcanza un nuevo acuerdo bilateral.
Según Michael Davenport de Oxford Economics, “de no lograrse un pacto comercial antes de agosto, los aranceles podrían recortar el ingreso disponible y forzar ajustes en los hogares canadienses”.
Un equilibrio delicado
Por ahora, la economía resiste gracias a un equilibrio precario entre importadores que asumen parte de los costos, exportadores que moderan precios y gobiernos que evitan represalias agresivas. Pero cualquier alteración —como una nueva ronda de tarifas punitivas— podría romper esta estabilidad.
“La resiliencia no es señal de inmunidad”, advierte Mendes. “La presión sigue creciendo, y con ella, los riesgos para ambos países”.








