BANGKOK, 25 de julio – Tras dos días de intensos enfrentamientos que han desplazado a más de 138.000 civiles, el primer ministro interino de Tailandia, Phumtham Wechayachai, advirtió este viernes que la disputa territorial con Camboya puede escalar hasta convertirse en una guerra abierta.
Los combates, los más graves desde 2011, han involucrado el uso de aviones de combate, artillería, tanques e infantería en varias provincias fronterizas, causando la muerte de al menos 15 personas en Tailandia, entre ellas un soldado y 14 civiles, y 1 fallecido y cinco heridos en Camboya según las autoridades locales.
Más de 138.000 tailandeses, incluyendo 428 pacientes hospitalizados, fueron evacuados hacia refugios temporales mientras el gobierno tailandés declaró la ley marcial en ocho distritos fronterizos para controlar la crisis.
El Consejo de Seguridad de la ONU convocó una reunión de emergencia en Nueva York a solicitud del primer ministro camboyano, Hun Manet, mientras la comunidad internacional pide una pronta resolución diplomática.
En un comunicado, Tailandia expresó su disposición a negociar, proponiendo incluso la mediación de Malasia, que actualmente preside la ASEAN, organización regional a la que ambos países pertenecen. Sin embargo, hasta el momento no ha habido respuesta oficial por parte de Camboya.
Los enfrentamientos tienen su origen en una vieja disputa fronteriza que se remonta a la era colonial y que ha provocado choques armados entre 2008 y 2011, dejando decenas de muertos y miles de desplazados. A pesar de que la Corte Internacional de Justicia de la ONU resolvió la disputa en 2013 a favor de Camboya, las tensiones resurgieron en mayo tras la muerte de un soldado camboyano en un incidente fronterizo.
Las acusaciones mutuas entre Tailandia y Camboya incluyen ataques contra infraestructuras civiles, como un hospital y una estación de servicio, que han provocado víctimas entre la población civil.
Como respuesta al conflicto, Tailandia expulsó al embajador camboyano y retiró a su enviado en Phnom Penh, mientras que Camboya redujo sus relaciones diplomáticas al nivel más bajo y retiró a la mayoría de sus diplomáticos en Bangkok.
La comunidad internacional, incluidos Estados Unidos, Francia, la Unión Europea y China, han condenado los combates y llamado al diálogo pacífico, destacando la importancia de resolver la disputa con calma y respeto a la soberanía de ambos países.
La crisis humanitaria crece día a día, con miles de familias desplazadas que desconocen cuándo podrán regresar a sus hogares en una zona que atrae cada año a millones de turistas por su riqueza cultural y arqueológica.








