General brasileño confiesa haber planeado asesinato de Lula en 2022 dentro de complot golpista de Bolsonaro

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São Paulo, 25 julio.- El general retirado del Ejército brasileño Mário Fernandes confesó ante la Corte Suprema haber sido el autor intelectual del plan para asesinar al actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva en 2022, como parte de un presunto intento de golpe de Estado destinado a mantener a Jair Bolsonaro en el poder, según revelaron medios locales.

Fernandes, quien integró la Secretaría General de la Presidencia durante el mandato de Bolsonaro (2019-2022), admitió ser el creador del llamado plan “Puñal Verde y Amarillo”, un documento que, según la Fiscalía, detallaba la eliminación física de Lula y otros altos funcionarios. El militar, hoy acusado formalmente, rebajó el contenido a “un pensamiento digitalizado” y aseguró que fue solo “un estudio de situación”.

La confesión se dio durante su interrogatorio en la Corte Suprema, donde avanza el juicio contra los implicados en la conspiración golpista que buscaba anular los resultados de las elecciones de octubre de 2022 y frenar la investidura de Lula, la cual se llevó a cabo el 1 de enero de 2023.

El plan, según las autoridades, incluía también el secuestro o asesinato del actual vicepresidente Geraldo Alckmin y del juez del Supremo Alexandre de Moraes, este último encargado de múltiples causas judiciales contra el expresidente Bolsonaro.

Tres copias impresas en el palacio presidencial

La investigación apunta que tres copias del plan fueron impresas en el Palacio de Planalto, sede del Ejecutivo en Brasilia, y que Bolsonaro fue informado de su existencia. De hecho, la denuncia del fiscal general Paulo Gonet señala que el exmandatario “siguió de cerca la evolución del esquema y la posible fecha de su ejecución total”.

Pese a ello, Fernandes alegó que destruyó el documento poco después de imprimirlo: “Hoy me arrepiento de haberlo digitalizado”, dijo.

Bolsonaro y su entorno, señalados como organización criminal

En febrero pasado, la Fiscalía General denunció a 34 personas por su presunta participación en la trama golpista, entre ellos Jair Bolsonaro, a quien señala como líder de una organización criminal apoyada por ministros y militares de alto rango. El juicio oral contra Bolsonaro podría celebrarse entre septiembre y octubre.

El expresidente, de 70 años, niega haber intentado un golpe de Estado, y sostiene que buscaba “alternativas constitucionales” tras ser derrotado en las urnas por Lula.

La confesión del general Fernandes representa un giro clave en la causa judicial que podría agravar la situación penal de Bolsonaro y de su entorno, mientras crece la presión internacional por garantizar justicia y esclarecer todos los detalles del fallido intento de ruptura democrática en Brasil.

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