Brasilia, 19 julio – El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, arremetió este sábado contra la decisión del gobierno de Estados Unidos de revocar las visas a varios magistrados del Tribunal Supremo Federal (STF), tras imponer medidas cautelares al exmandatario Jair Bolsonaro en el marco del caso por presunto intento de golpe de Estado.
“Mi solidaridad y apoyo a los ministros del Supremo Tribunal Federal afectados por otra medida arbitraria y completamente infundada del gobierno de Estados Unidos“, expresó Lula en un comunicado oficial difundido por la presidencia. “La interferencia de un país en el sistema de justicia de otro es inaceptable y hiere los principios básicos de respeto y soberanía entre las naciones”, agregó el mandatario brasileño, aludiendo a lo que calificó como una clara injerencia extranjera.
Las sanciones fueron anunciadas el viernes por el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, quien confirmó la revocatoria de visados para el juez Alexandre de Moraes, sus aliados del STF y sus familiares directos. La medida se produjo horas después de que Bolsonaro fuera obligado a portar una tobillera electrónica y permanecer en Brasilia, acusado de obstrucción de justicia en el proceso sobre el fallido intento de mantenerse en el poder tras perder las elecciones de 2022 frente a Lula.
La escalada diplomática entre Washington y Brasilia incluye también los registros policiales realizados en domicilios vinculados a Bolsonaro, incluyendo su casa en Brasilia y la sede de su partido, el Partido Liberal (PL).
Rubio justificó la medida alegando que “la caza de brujas política” del juez Moraes contra Bolsonaro “no solo viola los derechos básicos de los brasileños, sino que también apunta a ciudadanos estadounidenses”, afirmando que la administración de Donald Trump no tolerará restricciones a la libertad de expresión protegida constitucionalmente. “Por lo tanto, he ordenado la revocación de visados para Moraes y sus aliados en el tribunal, así como para sus familiares inmediatos con efecto inmediato”, sentenció Rubio.
Mientras tanto, Trump —aliado de Bolsonaro— redobló su apoyo al expresidente brasileño y anunció aranceles del 50% a las exportaciones brasileñas desde el 1 de agosto como represalia por lo que considera una persecución política. Lula, por su parte, amenazó con medidas recíprocas contra productos estadounidenses.
El STF impuso a Bolsonaro, además de la tobillera electrónica, la prohibición de acceder a redes sociales y de acercarse a embajadas o autoridades extranjeras. El expresidente negó las acusaciones y denunció “una humillación” orquestada por sus adversarios.
El juicio contra Bolsonaro y la reacción internacional están exacerbando una creciente tensión diplomática entre Brasil y Estados Unidos, con implicaciones económicas y políticas de largo alcance.








