Madrid, 14 julio.- La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, arremetió este lunes con dureza contra el modelo de financiación singular pactado entre el Gobierno central y la Generalitat de Cataluña, al que calificó como «una sentencia de muerte contra España» y un «atraco a la nación». En una rueda de prensa de urgencia, Ayuso acusó al presidente Pedro Sánchez de querer «camuflar» los escándalos de corrupción que afectan a su entorno a cambio de «regalar» 25.000 millones de euros al independentismo catalán.

«Sánchez está en fase terminal. Salvar la cabeza del presidente nos va a costar la ruptura de España», denunció la mandataria madrileña, quien consideró el acuerdo como una «tomadura de pelo» que rompe la caja común y amenaza la cohesión nacional. «Los españoles pagan mientras Sánchez pone la cama», ironizó.

El acuerdo preliminar prevé que Cataluña recaude la totalidad de sus impuestos y transfiera al Estado una parte, en un esquema similar al concierto vasco, que el Ejecutivo asegura será «generalizable» a otras comunidades, aunque sin detalles concretos ni cifras aún confirmadas.

Amenaza de acciones legales

Ayuso advirtió que, en cuanto se formalice el acuerdo, emprenderá acciones legales ante la Audiencia Nacional, el Tribunal Constitucional y «donde tenga que ir». También cargó contra el alto tribunal, al que acusó de estar «lleno de políticos disfrazados de magistrados», y afirmó que este pacto compromete los servicios públicos en su región.

«Madrid va a tener verdaderos problemas para pagar nóminas. Todo se lo tenemos que dar a los independentistas», denunció, advirtiendo que el pacto abre la puerta a una «república plurinacional», a la «anexión de Navarra al País Vasco» y, finalmente, a un «referéndum de autodeterminación o directamente a la independencia ilegal» de Cataluña y Euskadi «por decisión del Consejo de Ministros».

Llamado a la movilización nacional

Ayuso llamó a la ciudadanía y a todos los gobiernos autonómicos, tanto del PP como del PSOE, a unirse contra lo que describió como «un atropello histórico» al modelo constitucional. «¿Qué más tienen que hacer para que pongamos pie en pared?», preguntó, alertando de que España está ante una encrucijada que compromete su integridad territorial.

«Piensan que los españoles somos tontos», sentenció, rechazando las críticas que la tildan de extremista. «Los que no quieren la convivencia son los que quemaron las calles», concluyó, culpando directamente a Sánchez de ser «el verdadero peligro para España».

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