Madrid, 10 julio.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha presentado un ambicioso plan estatal con 15 medidas clave para combatir la corrupción, que incorpora muchas de las propuestas planteadas por sus socios de Sumar. Esta iniciativa surge tras la crisis política desatada por el caso Koldo, que provocó la caída del secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, y llevó al presidente a considerar su dimisión y la convocatoria de elecciones anticipadas.
Durante su comparecencia ante el pleno del Congreso, Sánchez respondió a la intensa expectación generada y anunció que el plan anticorrupción fue elaborado en colaboración con la OCDE y con aportes de los grupos parlamentarios que apoyan al Gobierno. Entre las medidas principales destacan la creación de una agencia independiente contra la corrupción, la obligatoriedad de auditorías externas para los partidos políticos, mayor protección para los denunciantes de irregularidades, agilización en la respuesta judicial, la incautación de bienes obtenidos ilícitamente, y un endurecimiento de las sanciones contra las empresas que incurran en prácticas corruptas.
Reconociendo errores, Sánchez admitió su «profunda decepción» por haber confiado en figuras como José Luis Ábalos y Santos Cerdán, quienes en su momento lo ayudaron en las primarias socialistas. El presidente reveló que creyó a Cerdán cuando negó su implicación en la trama, pero tras los informes de la UCO que apuntan indicios contra ambos, pensó en renunciar a su cargo para convocar elecciones anticipadas, una opción que consideró la salida más sencilla para él y su familia. Sin embargo, descartó esta alternativa, argumentando que se considera un político honesto y ajeno a las corruptelas, confiando en recuperar la confianza de sus socios y culminar su proyecto político.
Sánchez subrayó que pese a los avances institucionales y económicos logrados durante su mandato, la integridad no es absoluta y persisten tanto corruptos como corruptores. Recordó que en 2024 se registraron 35 causas judiciales por corrupción que afectan a partidos de distintas orientaciones políticas. En respuesta, anunció una «reestructuración profunda» dentro del PSOE y presentó un paquete de reformas diseñado para evitar la repetición de casos como los de Cerdán y Ábalos.
El plan se organiza en cinco ejes fundamentales: prevención y mejora de controles, protección a los denunciantes, fortalecimiento de la capacidad estatal para perseguir la corrupción, recuperación de bienes robados y fomento de una cultura auténtica de integridad pública. Pedro Sánchez expresó su esperanza de que estas medidas logren el respaldo parlamentario necesario para superar lo que definió como una «crisis de corrupción» y reiteró su compromiso con la responsabilidad política. «Lo fácil sería tirar la toalla, pero nosotros no hacemos lo fácil, hacemos lo correcto», concluyó.




