Kerrville (Texas), 10 julio.- El gobernador de Texas, Greg Abbott, ordenó izar las banderas a media asta en todo el estado en señal de duelo por las al menos 119 víctimas mortales que han dejado las catastróficas inundaciones ocurridas en la región del Hill Country, a las afueras de San Antonio, durante el fin de semana del 4 de julio. Además, 173 personas siguen desaparecidas, en medio de una frenética operación de búsqueda que aún continúa.
“Incontables vidas se han perdido durante este horroroso acontecimiento”, expresó Abbott en un comunicado oficial, y solicitó que el duelo se mantenga hasta el próximo lunes, invitando también a las instituciones privadas a sumarse al gesto de respeto.
Balance trágico y operativo de rescate internacional
Durante una rueda de prensa en Hunt, uno de los pueblos más golpeados por el desastre, Abbott actualizó las cifras: 161 desaparecidos en el condado de Kerr y 12 más en otros condados, lo que podría elevar significativamente la cifra de fallecidos en los próximos días.
Las labores de búsqueda incluyen decenas de voluntarios, brigadas especializadas de otros estados e incluso bomberos enviados desde México, en un esfuerzo coordinado para encontrar sobrevivientes o recuperar cuerpos entre el lodo, los escombros y las viviendas destruidas.
| Condado | Desaparecidos |
|---|---|
| Kerr | 161 |
| Otros condados | 12 |
| Total | 173 |
Críticas por falta de evacuación y fallos en las alertas
Residentes y expertos han criticado duramente a las autoridades locales por no haber ordenado evacuaciones preventivas, a pesar de las advertencias tempranas del Servicio Nacional de Meteorología (NWS), que emitió alertas desde la madrugada del 4 de julio.
El alguacil del condado de Kerr, Larry Leitha, reconoció las fallas y prometió investigar:
“Creo que esas preguntas deben responderse, a las familias de los seres queridos desaparecidos, al público, a la gente que me eligió para este cargo. Yo quiero esa respuesta, y la vamos a conseguir”, afirmó.
Lluvias históricas y advertencias ignoradas
El NWS informó que entre la noche del 3 de julio y la madrugada del 4 se registraron entre 12,7 y 27,9 centímetros de lluvia en los condados de Kerr, Bandera, Tom Green y Kendall, superando ampliamente los pronósticos iniciales.
Especialistas como Jonathan Porter, meteorólogo jefe de AccuWeather, señalaron que las autoridades y organizadores de campamentos en zonas de riesgo pudieron haber actuado con mayor previsión:
“Parece que se podrían haber tomado medidas para reducir el riesgo de muertes si se hubieran atendido adecuadamente las advertencias meteorológicas”, afirmó a The Texas Tribune.
Daños emocionales y materiales incalculables
Además del dolor humano, la devastación ha dejado miles de hogares afectados, caminos destruidos y una infraestructura colapsada. Las autoridades aún no ofrecen un balance oficial de daños económicos, pero el gobernador Abbott lo describió como una “cantidad increíble de daño físico y emocional en todo el estado”.
Texas enfrenta ahora no solo una emergencia humanitaria, sino una crisis institucional por la falta de respuestas oportunas, en una tragedia que ya se perfila como una de las más letales en la historia reciente del estado.





