QUEBEC, 9 de julio de 2025 – Un lluvioso sábado por la mañana marca el final de una etapa para Deiber Fallas, quien abandona Quebec con destino a Costa Rica tras tres años de trabajo y aprendizaje. Su historia refleja la realidad de cientos de trabajadores extranjeros temporales que deben abandonar Canadá debido a las nuevas restricciones migratorias federales, convirtiendo aeropuertos como el de Quebec en escenarios de despedidas forzosas y sueños truncados.

El adiós de un proyecto de vida

Minutos antes de pasar por seguridad aeroportuaria, este costarricense de 35 años experimenta sentimientos encontrados. Una parte de él se alegra del reencuentro familiar, pero otra lamenta el fin abrupto de un proyecto que esperaba continuar. «No puedo decir que estoy enojado, me hubiera gustado quedarme más tiempo para mejorar mi francés. Me gusta la vida aquí, Quebec. A mucha gente no le gusta el frío, pero a mí me gusta el frío», confiesa momentos antes de la partida.

Su empleador, Clean International, una empresa especializada en limpieza de plantas procesadoras de alimentos, no pudo renovar su permiso de trabajo debido a las nuevas normativas. Desde septiembre pasado, las empresas canadienses enfrentan una restricción crucial: no pueden solicitar permisos para trabajadores extranjeros temporales con salarios bajos si esta mano de obra representa más del 10% de sus empleados.

A pesar de los trámites legales realizados con abogados especializados, no hubo alternativa. Esta primavera, la empresa comunicó a Fallas que debía abandonar su puesto a finales de junio, poniendo fin a una experiencia que había comenzado en 2022, en plena crisis de mano de obra.

Una empresa de integración que se desmorona

Felipe Lima, brasileño fundador de una empresa dedicada a acoger trabajadores extranjeros, acompaña a Fallas en su partida. Su historia personal ilustra el impacto devastador de los cambios normativos sobre todo un ecosistema de servicios. Entre 2019 y 2024, Lima había ofrecido cientos de talleres informativos sobre inmigración y acompañado a unas 200 familias en su establecimiento en Quebec.

«A causa de los últimos cambios en las reglas, perdimos el 95% de nuestros contratos», explica con amargura. La transformación fue tan drástica que en diciembre de 2024 despidió a sus 11 empleados en Quebec y Brasil, cerrando definitivamente su empresa. Ahora desempeña un rol completamente opuesto: gestiona las salidas de los empleados extranjeros de Clean International.

«Siempre es triste verlos partir; toda la energía positiva que tenía en la acogida, llena de esperanza, llena de nuevos desafíos, la veo a la inversa. Son personas que han dedicado toda su vida, que han dejado todo lo que tenían en su país, para venir aquí», reflexiona Lima mientras coordina los aspectos logísticos de las partidas.

La realidad empresarial tras las nuevas reglas

Clean International ejemplifica el dilema de muchas empresas canadienses. Con aproximadamente 625 empleados distribuidos en Quebec, más de la mitad proviene de la inmigración, representando unos cuarenta países. Alrededor del 12% de su mano de obra está compuesta por trabajadores extranjeros temporales, según explica Hugo Proulx, vicepresidente de recursos humanos.

«Siempre es desgarrador verlos partir, tomar esa decisión, cuando los hemos acompañado en su aprendizaje del francés, en su integración a nivel cultural y además dan un resultado muy bueno, están contentos en Quebec», lamenta Proulx. Para él, acompañar a los trabajadores hasta el final representa una forma de expresar la gratitud empresarial por el trabajo realizado.

El panorama laboral ha experimentado cambios significativos en los últimos 18 meses. La empresa ahora logra encontrar empleados, principalmente entre los inmigrantes ya establecidos en el territorio. Sin embargo, esto implica nuevos desafíos: formar a estas personas y garantizar su permanencia en la empresa.

Una integración cultural interrumpida

Durante sus tres años en Quebec, Deiber Fallas había desarrollado una rutina que reflejaba su compromiso con la integración cultural. Tomaba clases de francés ofrecidas por su empresa y comenzaba cada día escuchando música francófona. Su lista de reproducción incluía desde Les Cowboys Fringants hasta Jacques Brel, Edith Piaf y La Bolduc.

«Es bueno. Me gusta todo eso», comenta, revelando su inclinación por la música antigua, tanto en francés como en español. A pesar del esfuerzo dedicado al aprendizaje del idioma, Fallas no aspiraba necesariamente a la residencia permanente en Quebec, sino que valoraba la experiencia en sí misma.

El impacto humano de las políticas migratorias

Una vez facturado el equipaje, Felipe Lima estrecha la mano de Deiber deseándole buena suerte. Para un hombre que pasó años ayudando a inmigrantes a realizar sus sueños, su nuevo trabajo resulta emocionalmente devastador. «Es como si los sueños ya no funcionaran, [se dicen]: ‘Ya no es posible, no puedo hacer nada más, vuelvo a mi mala realidad'», reflexiona Lima.

El proceso se repetirá sistemáticamente en los días siguientes. Lima acompañará a otros cinco trabajadores de la empresa en su partida, vaciando apartamentos, gestionando pertenencias abandonadas y asegurándose de que todo esté en orden antes de devolver las llaves a los propietarios.

Perspectivas futuras y adaptación

Deiber Fallas aborda su vuelo llevando el violín que no logró dominar durante su estancia, destinado como regalo para su sobrina. Antes de llegar a Quebec, trabajaba como policía en Costa Rica, pero la inestabilidad política de su país hace que no desee regresar a su antiguo empleo. Aunque desconoce qué trabajo le espera, mantiene vivo el sueño de una vida en Quebec y ya ha iniciado trámites para encontrar otro empleo.

Lima continuará acompañando partidas hasta que su empleador alcance el umbral del 10% impuesto por Canadá. Posteriormente, se enfocará en otros desafíos dentro de la empresa, alejándose del ámbito de los sueños migratorios. «Hay que saber absorber, pero no demasiado, porque si absorbes esa energía, no es bueno», concluye, reconociendo la necesidad de proteger su bienestar emocional.

La historia de Fallas y Lima ilustra las consecuencias humanas de las políticas migratorias, donde los cambios normativos trascienden las estadísticas para impactar directamente en proyectos de vida, integración cultural y dinámicas empresariales en el contexto canadiense contemporáneo.

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