Bogotá, 23 jun.- Los ministros colombianos de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, e Interior, Armando Benedetti, viajaron este lunes al departamento del Cauca, una de las regiones más conflictivas del país, tras el secuestro de 57 militares por parte de comunidades locales supuestamente coaccionadas por la disidencia armada de las FARC conocida como “Carlos Patiño”.

Los ministros encabezarán en Popayán, capital del Cauca, una reunión extraordinaria de seguridad junto a la cúpula militar y policial, en la que esperan revisar los avances para la liberación de los uniformados y dialogar con la comunidad que los retiene.

El Ejército informó que el sábado, en zona rural del municipio de El Tambo, cuatro militares fueron retenidos durante una asonada civil. Posteriormente, el domingo, otros 53 soldados fueron interceptados en el corregimiento de El Plateado por cerca de 200 personas, las cuales habrían sido instrumentalizadas bajo amenaza por miembros encubiertos del grupo armado residual “Carlos Patiño”, perteneciente al Estado Mayor Central (EMC), principal disidencia de las extintas FARC.

El ministro Sánchez Suárez denunció que este grupo armado utilizó a la población civil como “escudo humano” para impedir la actuación de las fuerzas del orden. Aseguró que los militares no respondieron con armas “aplicando el principio de precaución”, a fin de evitar una tragedia entre los civiles.

«Se emplearon civiles para encubrir la acción de los insurgentes y transportar a los militares por la región. Es un crimen de guerra usar población inocente de esta manera», subrayó el ministro, que también criticó el freno que esto supone para llevar inversión social a la región del Cañón del Micay.

La canciller Laura Sarabia también condenó el hecho, calificándolo de “secuestro” y solicitando la intervención de organizaciones internacionales defensoras de derechos humanos y garantes de paz, para facilitar la liberación segura de los militares y exigir respeto por el derecho internacional humanitario.

Este nuevo incidente agrava aún más la situación de seguridad en el Cauca. Desde octubre del año pasado, el Ejército ejecuta la ‘Operación Perseo’ para recuperar el control de El Plateado, considerado un bastión del grupo disidente. Sin embargo, la ofensiva no ha logrado quebrar el dominio territorial de los insurgentes.

En marzo pasado, 28 policías y un militar fueron igualmente retenidos en El Plateado en un episodio similar, tras enfrentamientos entre civiles y fuerzas del orden. Los uniformados fueron liberados 48 horas después, en un hecho también atribuido al grupo “Carlos Patiño”.

La situación plantea un desafío serio para el Estado colombiano, que no logra consolidar el control en vastas regiones del suroccidente del país, donde la presencia armada, el narcotráfico y la ausencia institucional alimentan un ciclo constante de violencia y desobediencia civil promovida por actores armados ilegales.

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