MADRID, 18 JUNIO.- El cantante español Alejandro Sanz ha respondido públicamente a las acusaciones de Ivet Playà, una fan de 26 años que reveló haber mantenido una relación íntima con él desde que cumplió los 18 años, en 2015, cuando Sanz tenía 49. En un video difundido el domingo en redes sociales, la joven relató que su “sueño” se convirtió en una “terrible pesadilla”, y acusó al artista de haber jugado con sus ilusiones desde una posición de poder e influencia.

“Mi vínculo personal con Alejandro Sanz fue irremediable, y se convirtió en íntimo y sexual. Se suponía que estaba viviendo un sueño… pero la realidad es que se convirtió en una terrible pesadilla”, afirmó Playà en su testimonio audiovisual compartido en X (antes Twitter) y TikTok, donde también presentó capturas de mensajes, interacciones en redes sociales y su presencia en conciertos del artista.

La respuesta de Sanz

Dos días después, Sanz rompió el silencio mediante un comunicado en sus stories de Instagram. “Ivet, yo tenía un recuerdo muy bonito de nosotros dos, personas adultas, compartiendo su cariño, siendo libres. Qué pena que este sentimiento se haya roto ahora”, escribió. En su mensaje, Sanz también hace referencia a un ofrecimiento comercial que habría recibido por parte de la joven: “En el mes de mayo me ofreciste participar en invertir en unos negocios familiares tuyos; tras revisarlo con mis asesores, te dije que no”.

“Quiero que sepas que nunca he sido partícipe de estas prácticas y así seguiré toda mi vida. Te deseo que encuentres pronto tu camino y felicidades”, concluyó el cantante, sin entrar en mayores detalles sobre las acusaciones más graves.

Acusaciones más allá del plano sentimental

Playà, quien afirma que trabajó con Sanz entre 2021 y 2023 dentro del equipo de @MOWmanagement, asegura que fue contratada por el propio artista a los 22 años y se trasladó a Madrid para trabajar directamente con él. En su denuncia, asegura que durante ese tiempo fue víctima de vigilancia dentro del equipo: “En esa época se espiaban nuestras conversaciones privadas. No se respetaban los límites”.

La joven también sostiene que hubo “acciones que traspasaron lo moral y lo humano”, aunque no entra en detalles explícitos sobre hechos concretos. En su narración, deja claro que ha tomado la decisión de hablar públicamente como una forma de liberarse: “Ya no soy esa niña que estaba dispuesta a todo por estar más cerca de él… Y ahora, la verdad. Y ahora yo”.

Polémica sobre poder, consentimiento y manipulación emocional

La historia expuesta por Playà ha abierto un intenso debate en redes sociales sobre el abuso de poder, las relaciones desiguales entre ídolos y fans, y los límites del consentimiento cuando existe una diferencia de edad y posición profesional. A pesar de que Sanz insiste en que ambos eran adultos al momento de iniciar su vínculo, el relato de Ivet apunta a un proceso prolongado de seducción desde que ella era aún menor de edad.

La situación recuerda otras denuncias recientes en la industria musical internacional, donde fans o excolaboradores han alzado la voz para exponer dinámicas de control emocional y profesional por parte de figuras públicas.

Por ahora, ni el entorno legal de Alejandro Sanz ni Playà han confirmado si la denuncia tomará un curso judicial. Mientras tanto, la historia sigue generando repercusión pública y cuestionamientos éticos sobre los límites entre admiración, poder y responsabilidad.

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