Toronto (Canadá), 12 junio. — Canadá se prepara para recibir a los líderes del Grupo de los Siete (G7) en una cumbre decisiva del 15 al 17 de junio en la localidad de Kananaskis, con la intención de recuperar el protagonismo internacional del país y reducir las tensiones entre los principales líderes occidentales, en especial las generadas por el expresidente estadounidense Donald Trump.
El nuevo primer ministro canadiense, Mark Carney, economista de prestigio internacional y exgobernador del Banco de Canadá y del Banco de Inglaterra, ha diseñado un encuentro orientado a reconstruir consensos y evitar choques como los ocurridos en la cumbre de 2018 en Charlevoix, también en suelo canadiense. En aquella ocasión, Trump abandonó abruptamente la reunión, insultó a Justin Trudeau y retiró su apoyo al comunicado final.
Sin comunicado conjunto y con foco estratégico
Para evitar nuevas confrontaciones, el equipo de Carney ha optado por suprimir el tradicional comunicado conjunto, reemplazándolo por una declaración de la presidencia canadiense. Una medida preventiva ante la dificultad de acordar temas sensibles entre países con visiones divergentes, particularmente EE.UU.
La agenda del G7 en Kananaskis se centrará en tres pilares principales:
- Paz y seguridad global, con énfasis en la lucha contra la injerencia extranjera y el crimen transnacional.
- Seguridad energética y transición digital, promoviendo el desarrollo de la inteligencia artificial, la computación cuántica y el fortalecimiento de las cadenas de suministro estratégicas.
- Alianzas del futuro, con la movilización de inversiones privadas para infraestructuras, generación de empleo de calidad y apertura de nuevos mercados.
Canadá también ha incluido debates sobre una “paz justa y duradera para Ucrania”, en línea con su defensa de los principios democráticos y la soberanía territorial, y ha anunciado la participación de varios países no miembros del G7 para ampliar el alcance geopolítico del evento.
Invitaciones clave: señales diplomáticas y realineamientos
La lista de invitados externos refleja la intención de Carney de construir coaliciones más amplias basadas en “valores comunes”. Entre los líderes invitados están:
- Claudia Sheinbaum, presidenta de México, en un intento por revitalizar las relaciones norteamericanas tras la guerra comercial impulsada por Trump.
- Narendra Modi, primer ministro de India, en una jugada diplomática audaz luego de que Canadá lo acusara en 2023 de estar implicado en el asesinato de un líder independentista sij en territorio canadiense.
- Volodímir Zelenski (Ucrania), Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Anthony Albanese (Australia), Lee Jae-myung (Corea del Sur) y Cyril Ramaphosa (Sudáfrica).
La elección de Kananaskis, que ya fue sede de una cumbre del entonces G8 en 2002, busca simbolizar continuidad, estabilidad y la aspiración canadiense a desempeñar un papel más relevante en el orden mundial.
“Canadá tiene lo que el mundo necesita y los valores a los que otros aspiran. Esta cumbre es una oportunidad para afrontar los desafíos con unidad y liderazgo”, afirmó Carney en un mensaje oficial.
Un G7 en tiempos de polarización
La cumbre se produce en un contexto de creciente fragmentación geopolítica y con un Donald Trump que, desde su campaña de regreso a la presidencia de EE.UU., continúa desafiando las normas multilaterales. Los organizadores esperan evitar un nuevo episodio de confrontación como el de 2018, en momentos en que los riesgos globales —desde conflictos bélicos hasta amenazas tecnológicas— requieren respuestas conjuntas.
La reunión de Kananaskis podría marcar un punto de inflexión para Canadá, posicionando al país como un puente entre Occidente y las economías emergentes, y como un actor clave en la reconstrucción del multilateralismo.







